El Departamento Tinogasta tiene varios razgos que lo identifican.
Quizás el más importante y el que lo proyecta internacionalmente
es el Paso Internacional de San Francisco, que nos comunica
con la vecina República de Chile.
Por
otra parte estas tierras también son reconocidas por sus
viñedos y por sus exquisitos vinos regionales, por sus
reparadoras aguas termales y por albergar en sus entrañas
algunos de los cerros que forman la Cordillera de los
Andes y que detentan las mayores alturas de América, ya
que todos ellos superan los 6.000 m.s.n.m.
Cerro
Ojos del Salado
La
ciudad de Tinogasta (279 Km. de Catamarca), emplazada
junto a la margen derecha del río Abaucán, es la cabecera
departamental y la localidad más importante de la región.
Pero antes de arribar a esta ciudad se pasa por algunos
interesantes poblados dignos de distraer nuestra atención.
Así
tenemos por ejemplo a Copacabana, con varias residencias
de tipo italiano que se ubican prolijamente a lo largo
del camino, su Iglesia denota también la influencia
europea, aunque en escala reducida. Otro bonito poblado
en el camino hacia Tinogasta es La Puntilla, un agradable
pueblo agrícola en el que también destacan varias casonas
neoclásicas, altas, elegantes, rectilíneas y simétricas,
que en general tienen galería central y detalles de
buenas terminaciones en los frentes. Como era tradición
en otras épocas estas casonas a menudo tienen anexados
pequeños oratorios familiares que resguardan antiquísimas
imágenes, y que aun son utilizados por la gente del
lugar.
En
todos estos pequeños poblados habitan excelentes teleras
que trabajan a diario en sus telares criollos, en obras
de muy buena calidad. Las piezas tinogasteñas características
son las colchas bordadas con flores multicolores.
Ya
en TINOGASTA, como en cualquier típica ciudad del interior,
el recorrido debe comenzar por su Plaza Principal "25
de mayo", centro de reunión de los tinogasteños, especialmente
por la noche cuando congrega a los jóvenes a participar
de animadas tertulias. Al frente de la plaza se destaca
la blanca Iglesia de San Juan Bautista Niño, en la que
se venera al patrono de la ciudad, cuya festividad se
celebra cada 24 de junio con una gran fogata y el tradicional
ponche. El edificio es de sencillo estilo románico, sus
campanarios están coronados por brillantes capiteles de
cerámica azul y su interior resguarda valiosas imágenes:
el Santo Patrono en el altar principal, y la Virgen y
San José en el altar lateral izquierdo.
Plaza
25 de Mayo
Por su parte, los amantes de las culturas indígenas
pueden deleitarse visitando el Museo Arqueólogico del
Dr. Alaniz, en el que se destaca una colección de monedas
de la cultura diaguita, parideras, momias y otros elementos
que nos hablan de la riqueza del pasado de estas tierras.
Por su parte en el Museo Arqueológico Tulio Robaudi,
se puede apreciar una importante colección de la Cultura
Diaguita, cuerpos momificados, estatuillas amorfas,
pipas para la inhalación de alucinógenos, conanas y
morteros.
Tinogasta
es también asiento de varias bodegas que elaboran exquisitos
vinos regionales y que abren sus puertas para recibir
al turista, y para hacerlo degustar, orgullosos, sus
producciones. Además, les contamos que la primer quincena
de febrero se celebra la animada "Fiesta de la Vendimia",
cita obligada para quienes deseen un poco de diversión.
Pero
sin dudas que si se ha llegado hasta Tinogasta se debe
completar el viaje visitando Fiambalá y conociendo el
Paso limítrofe, una excursión imperdible para apreciar
la naturaleza en todo su esplendor.