| Por:
Pbro. Alberto S. Miranda |
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Pueden
imaginarse, del gozo libremente exteriorizado en la
población del Valle, cuando terminaron de construir
el pequeño templo.
Lo
habían erigido al precio de muchos sacrificios pero
con amor y allí estaba con su elegante humildad, pero
valiosa prestancia de PRIMER SANTUARIO de Nuestra Señora
del Valle de Catamarca, si se tiene en cuenta que "Santuario",
en el lenguaje cristiano es un templo, por algún motivo
particular o imagen que se venera en él, meta de peregrinajes
y centro de grandes concentraciones piadosas.
En
que año se llevó a cabo este solemne y muchas veces
comentado traslado de la histórica Imagen, no puede
precisarse con fechas seguras. Pero de acuerdo con los
cálculos que se hacen al leer algunos documentos de
1648 que presentan al culto de la Virgen del Valle en
su capilla, ya con seguro arraigo, se puede deducir
que habían pasado varios años desde el acontecimiento.
Por lo cual no sería arriesgado afirmar que lo narrado
ocurrió entre 1638 y 1640, y no mas tarde. Pero algunos
estudiosos en la materia opinan que esto podría haber
sido mucho antes y se habla de 1930. Por lo que desde
luego, comenzaríamos a caminar sobre suposiciones, como
el caso del origen de la Sagrada Imagen.
Lo
seguro es que por aquellos años, el culto a la Imagen
de Nuestra Señora del Valle de Catamarca se había difundido
por extensas regiones. Y decimos extensas, teniendo
en cuenta los difíciles medios de comunicación de la
época.
Por
el documento más antiguo que hasta no hace mucho se
tenía descubierto referente a la historia que nos ocupa
y que data del 19 de marzo de 1640, descubierto por
el erudito investigador jesuita Padre Pedro Gregón,
se tiene noticias de que el 1° de Mayo de ese año (1640)
el Teniente Gobernador de Todos los Santos de la Nueva
Rioja, Don Bernardo Ordóñez de Villaquirán, se ausentó
de su sede de gobierno para trasladarse al Valle de
Catamarca, donde, con el permiso del Gobernador de estas
tierras debe "hacer unas novenas en la Iglesia de Nuestra
Señora de la Limpia Concepción", como hasta entonces
era conocida la Imagen.
COMIENZA
LA ADVOCACION DE LA VIRGEN DEL VALLE
Cinco
años después de la visita de Ordoñez de Villaquirán,
en 1645, el entonces rico y devoto vecino de Córdoba,
Don Gaspar de Salinas, dejaba escrito en un pliego de
su testamento: "Tengo prometido hacer romerías a Nuestra
Madre del Valle de Catamarca..." Salinas no pudo llegar
a Catamarca, pero envió doscientos pesos contando reales
y ornamentos para la Santísima Virgen, que fue por el
18 de Julio de 1645.
Conviene
advertir que ya existía la Cofradía, pues a ella el
promesante cordobés su valiosos donativo y por primera
vez se encuentra el nombre de VIRGEN DEL VALLE, mencionado
en toda la documentación que trata de este asunto.
El
culto a la Sagrada portentosa Imagen de la Santísima
Virgen María tenía una fuerza misteriosa. Sin duda se
veneraría también otras imágenes, pero el culto y la
devoción por la encontrada gruta de Choya habíase extendido,
misteriosamente en tiempos en que las comunicaciones
resultaban sumamente difíciles, por los intransitables
caminos, y los escasos medios de transportes.
En
el año 1644, en aquella nueva capilla levantada en la
jurisdicción del Curato del Valle, residía un Cura Párroco
que lo fue Don Cristóbal Burgos. El hecho, además de
otros documentos fidedignos, está ratificado por uno
muy valioso de Santiago del Estero. En este documento,
un ex alumno de la Universidad de Córdoba, por entonces
Alcalde Ordinario de la Gobernación santiagueña, refiriéndose
al mencionado sacerdote expresa: "Que dice estar sirviendo
al Curato y Beneficio de Nuestra Señora de la Concepción
en el Valle de Catamarca uno de los primeros beneficios
de la provincia por el Santuario de Ella donde por los
muchos milagros de la Santa Imagen, el mayor número
de habitantes es toda gente española, vecinos de ellos
naturales de dicho Valle de Catamarca".
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