| Por:
Pbro. Alberto S. Miranda |
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En
el año 1921, primer centenario de la Autonomía de la
Provincia de Catamarca, era Rector del Seminario Conciliar
de Nuestra Señora del Valle, el estudioso y erudito
sacerdote lourdista R.P. Antonio Larrouy, quien analizó
con inteligencia de sabio y corazón de sacerdote todo
lo relativo a nuestra Madre en su advocación de Virgen
del Valle. A él se le debe también la existencia en
nuestras bibliotecas, de valiosísimos aportes para la
historia de la provincia. Por la seguridad y confianza
que inspiran sus trabajos de investigación, el consultarlos
avalan certeza y precisión. Por lo que al escribir ahora
sobre el poblamiento del Valle y la primera Iglesia
Matriz, cuando no se transcriba literalmente lo escrito
por este historiador, le seguiremos puntualmente en
los frutos de su investigación.
En
1688 -escribe- fuera por orden de la Audiencia (de Charcas,
pues la de Buenos Aires ya había desaparecido) o del
Gobernador del Tucumán, se fundo en Las Chacras una
población, una verdadera población, con sus calles delineadas
a cordel, sus manzanas y solares, su plaza, porque hasta
entonces las modestas viviendas estaban desparramadas
en medio de las heredades sin orden alguno. Pero el
fundador, que fue Don Pedro Bazán Ramírez de Velazco,
alcalde ordinario del Tucumán, al darle vida no le dio
nombre, llamósele sencillamente la Población del Valle,
La Iglesia (primera capilla) de la que no era posible
alejarse, determinó a no dudarlo, su ubicación, pero
como ya se dijo, aquella estaba al parecer en la plaza,
entre el río y la barranca y la población se situó prudentemente
arriba y al borde de ésta; cruzaban la antigua acequia
de los Maidana en cuya Merced venía a caer.
NECESIDAD
DE UN NUEVO TEMPLO
Lógicamente,
el acrecentamiento de la nueva población, y sobre todo
la fama de los milagros que se obraban por intercesión
de la Virgen mediante su Imagen, la que era imán poderoso
de continuas y populosas peregrinaciones, hicieron necesaria
la construcción de otra iglesia más amplia y digna de
tan solemne y concurrido culto.
Fue seguramente por estos motivos, que el 30 de Mayo
de 1651, el Obispo Fray Melchor Maldonado de Saavedra,
respondiendo a un pedido que habría formulado la Cofradía
de la Virgen, concedió por escrito una licencia para
construir una nueva y mas amplia iglesia en el Valle.
Al parecer la Cofradía ya con seis años de vida, no
habría urgido el cumplimiento de la disposición episcopal;
ni se sabe porqué motivos transcurrieron 19 años si
que se llevara a cabo el trabajo de construcción. Pero
lo que al fin urgió la realización de esta obra, fue
la mayor importancia que diera a la Colonia la fundación
de la Población del Valle, y las peregrinaciones a la
vieja y pequeña inglecita que iban siendo cada vez mas
frecuentes y numerosas. Pro lo que en 1670, se inicio
la empresa (construcción del templo) a impulso y bajo
la dirección personal del Alcalde del Valle, Bartolomé
Ramírez de Sandoval. El nuevo templo fue situado a poca
distancia del anterior, sobre la barranca. El Padre
Larrouy escribe en 1915: "Sus ruinas, eran visibles
hasta estos últimos años". Lógicamente que en nuestros
días desaparecieron totalmente los últimos vestigios
de tal construcción.
En
aquellos años de 1915 a 1920, numerosos peregrinos que
llegaban hasta el Santuario de la Virgen del Valle,
viajeros del Este de la Provincia, luego de recorrer
los caminos de herradura, por la ahora "Cuesta del Totoral",
se detenían devotamente en los parajes mencionados para
hacer cortas y fervorosas oraciones, saludando así a
la Virgen María que había sido moradora de aquellos
lugares. También, guardaban en sus alforjas, polvo de
unos adobes que aún existían por allí, y que ellos,
desmoronaban con cuidado.
COOPERADORES
Y ARQUITECTOS
Que
el Gobernador Don Alonso de Mercado contribuyó a construir
este templo, lo afirma su inmediato sucesor que fue
Don Ángel de Peredo, sin especificar concretamente cual
fuera ese aporte. De lo oportunamente cronicado conocemos
cooperadores afincados en el Valle. Son dos ancianos
colonos Don Luis Pérez de Hoyos oriundo de España y
el hijo político Don Luis de Maidana, que era encomendero
de las tierras de Choya; también colaboró con la empresa,
Doña María de Hoyos, parienta de los Maidana.
Los
nombres de los arquitectos o maestros y demás operarios
de la obra, lamentablemente se desconocen por completo.
Sin embargo puede afirmarse que la decoración del interior
del recinto sagrado se confiaría a dos artistas lugareños
que lo fueron los hermanos Lázaro y Blas Gómez de Ledesma
que fueran naturales de las zonas de Jujuy y emparentados
con los Pérez de Hoyo.
De
ese modo, con medios precarios y sacrificados esfuerzos
de los devotos hijos de la Madre del Valle se le edificó
un segundo templo y ya primera Matriz. Esa tradición
de generosidad popular, sin tener que sujetarse a presupuestos
oficiales, perdura aún en la práctica de numerosos Párrocos
de la campaña catamarqueña y aún de la Cuidad Capital
en sus obras parroquiales y sobre todo cuando se trata
de levantar templos o en aquella que necesita refacción.
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