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ACTOS PREPARATORIOS PARA LA CORONACION DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL VALLE
Por: Pbro. Alberto S. Miranda  

 

Como anteriormente se dijo, el 18 de diciembre de 1887 fueron convocados los principales vecinos de la Ciudad de Catamarca por el entonces Vicario Foráneo Don José Facundo Segura, con dos finalidades bien definidas: la programación de actos para renovar el juramento del Patronazgo de la Santísima Virgen del Valle en 1688; y la gestión ante la Santa Sede, pidiendo la coronación de la Portentosa Imagen.

Entonces, un crecido número de Damas y caballeros, sintiéndose honrados por la invitación del Vicario para altos fines, se reunieron expresando esa satisfacción a la par que ofrecían toda clase de colaboración en los preparativos de estos dos faustos acontecimientos. Se enriquecía con ellos, la historia de la Venerada Imagen de la Santísima Virgen María.

Al finalizar la asamblea, quedó constituida una Comisión Central presidida por Don Francisco Cubas y Don Segundo Molas como Vocal 1° (Vicepresidente), don Félix Avellaneda, Vocal II° y Tesorero Don Abel Terán, y varios otros señores de la sociedad catamarqueña que actuarían como vocales y presidentes de subcomisiones.

 

SE GESTIONA LA CORONACION

Esta misma Comisión presidida ya por Don Segundo Molas, poco tiempo después, gestionó, activando por intermedio del benemérito franciscano Fray Bernardino Orellana, la coronación de la Sagrada Imagen del VALLE.

Para acceder a un petitorio de esta mencionada Comisión Central, el entonces Vicario Capitular de Salta, Monseñor Dr. Pablo Padilla y Bárcena, firmó una súplica a la Santa Sede el día 3 de marzo de 1889, en la que se pedía la coronación de la Imagen de Nuestra Señora del Valle de Catamarca.

El 19 de agosto de ese mismo año, viaja a Roma Fray Bernardino Orellana en el vapor español, "Antonio Lopez". Luego de llegar a la Ciudad Eterna, el 18 de Setiembre, personalmente lleva Fray Orellana al Santo Padre, la petición de Monseñor Padilla y Bárcena, con le expresión del fervoroso anhelo de todo el pueblo catamarqueño.

Por aquellos años, Fray Bernardino había sido electo por sus hermanos de la Orden, Definidor General en América del Sur. Esta elección y cargo, unidos a la influencia del Superior General, contribuyeron poderosamente a valorizar el afán de urgir las gestiones que le habían encomendado. Así fue como un mes más tarde de haber iniciado el trámite -el 26 de octubre- Fray Orellana recibió el Decreto del Capítulo Vaticano concediendo la Coronación, documento que por importancia histórica se transcribe:

"Eduardo Enrique Woward, por la Misericordia divina, Obispo de Túsculo, Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Archipreste de la Sacrosanta Basílica Patriarcal del Príncipe de los Apóstoles en Roma, y Prefecto de la Sagrada Congregación de la Reverenda Fábrica. Y Nos, el Capítulo y los Canónigos de la misma Basílica.

"Al Excelentísimo y Reverendísimo Señor Doctor Pablo Padilla, Canónigo Doctoral de la Iglesia Catedral de Salta y Gobernador de esa misma Diócesis en Sede Vacante, Vicario Capitular, salud en Cristo que es la única y verdadera salud.

Fray Bernardino Orellana, en otro tiempo Ministro Provincial de los Regulares Menores Observantes, con mandato de Tu Excelencia expuso a Nuestro Colegio o Corporación que en Catamarca, parte integrante del Obispado de Salta, existe y ha sido expuesta a la veneración pública, una Imagen de la Inmaculada y Beatísima Virgen María, bajo el título DEL VALLE; la que es celebérrima no tanto por su antigüedad cuanto por el concurso singular y constante del pueblo y de los peregrinos concurrentes aun de regiones muy distantes, y por la afluencia de los milagros; por todo lo cual, Nos rogó encarecidamente que fuera honrada con una corona de oro aquella sacratísima Imagen. Por lo tanto, Nos, a quienes pertenecen el derecho y el honor de coronar las sagradas Imágenes de la Beatísima Virgen María Madre de Dios, insignes por el antiguo fervoroso culto de los fieles y por la fama de prodigios celestiales considerando los documentos históricos presentados, los que se conservan en la Biblioteca de Nuestra Basílica y por los cuales quedamos plenamente convencidos de que, en aquella Imagen se encuentra realmente todas las condiciones requeridas para su coronación; por todo ello en reunión reglamentaria según el Señor, habida el trece de octubre de este año hemos resuelto acceder gustosísimos a dicha petición por ser muy conforme con la Religión y la piedad, ya que es obra buena, auspiciosa y placentera, el procurar aumentar la gloria de Dios Omnipotente, que se dignó acumular singulares honores y privilegios en la Virgen María, Madre de su Hijo Unigénito; aumentar también el culto de la misma Virgen Madre de Dios; hemos pues decretado, por unanimidad, que sea coronada con corona de oro, la referida Imagen de la Beatísima Virgen María, concebida sin mancha de pecado original, llamada DEL VALLE; que es patrona de la ciudad de Catamarca. A fin de que pueda efectuarse la solemne coronación, conferimos a Ti, Excelentísimo y Reverendísimo Señor, Nuestro derecho para hacerlo, y por las PRESENTES, te delegamos para que en nuestro nombre, pongas sobre dicha Imagen, una corona de oro, y hagas esta coronación según el rito prescripto para Nuestra Basílica, divulgado ya en un folleto impreso, cuyo título es: "ORDEN QUE DEBE OBSERVARSE", y del cual te mandamos un ejemplar. Si por cualquier motivo te encontrases impedido para realizar esto, concedemos también que puedas subdelegar en otro varón constituido en Dignidad Eclesiástica quien en tu lugar y en Nuestro nombre, realice el mismo rito. En testimonio de todo lo cual, mandamos expedir las presentes LETRAS suscriptas selladas con nuestro Sello Capitular y despachadas por Nuestro Infrascrito Canciller.

Dado en Roma, desde Nuestra Sala Capitular, el año mil ochocientos ochenta y nueve de la Encarnación del Señor, día vigésimo del mes de octubre en la oncena Indicción Romana, y en el año duodécimo del Pontificado de Nuestro Padre Santísimo en Cristo Señor Nuestro, LEON, por la Divina Providencia, PAPA XIII. A. Apini, Secretario; Filiperto Pomponi, Canciller".

 

JUBILO POPULAR - SE INICIAN LOS PREPARATIVOS

Conocido en Catamarca el documento, se activaron los preparativos para la realización de la magna fiesta. De inmediato se enviaron a todos los puntos de la Provincia. Copia de LAS LETRAS vaticanas, pidiendo acciones de gracia por el rápido y feliz resultado de las gestiones para tal fin.

Para tener informada a toda la Patria, la Comisión Central fundó una Revista quincenal que tituló "ANALES DE LA VIRGEN DEL VALLE". Su primer número apareció el 15 de junio de 1890. Por causas económicas, la publicación dejó de aparecer algún tiempo, para continuar luego su vida informativa hasta llegar al 1 julio de 1893, fecha en que se publicó el último número, siendo 10 entregas en total.

 

LA CORONA

En el mes de enero de 1890, Fray Orellana contrató en París, en la Casa Poussielgue-Rosand, la confección de la corona. Se fijó un precio de costo de cuatro mil doscientos pesos oro. Tendría 68 diamantes y otras piedras preciosas. Además de este material, se envió desde Catamarca seis onzas de oro, un cóndor, ocho monedas de oro, un anillo con siete piedras y un zarcillo con dos perlas.

Además de la corona, se hicieron acuñar treinta mil medallas y confeccionar estampas de distintas clases, alcanzándose a pagar todo religiosamente gracias al trabajo de las Provincias vecinas y a la generosidad del tucumano Juan Crisóstomo Méndez favorecido por la Virgen Santísima con la resurrección de su hija Merceditas.

La llegada a Catamarca, de la Corona destinada a la Imagen de la Madre del Valle, constituyó un verdadero acontecimiento. Pocas veces se había notado una expectativa popular tan marcada y generalizada. El hecho interesaba aún a los que se decían no creyentes y fue el 12 de setiembre de 1890. Ese día llegaron a Catamarca los Reverendos Padres Lourditas, que venían a regentear el Seminario, Colegio Seminario y dejando en manos del ferviente hijo de la Virgen del Valle, el Vicario Segura, la tan esperada y magnífica corona de oro.

Sobre el suceso escribió bellamente el querido y recordado franciscano Fray Luis Córdoba (nacido en Anquincila, Ancasti en 1876 - tenía 14 años cuando experimentó lo que escribe): "La esperada noticia produjo en Catamarca un estallido de júbilo tan intenso que dominó por mucho tiempo todos los espíritus y fue tema obligado de todas las conversaciones así como materia de predicación de todos los sacerdotes. Yo mismo recuerdo, siendo niño que oía hablar con todo entusiasmo a las personas mayores de la próxima coronación de la Virgen, como de algo que llenaba todos los espíritus y los hacía suspirar por ver llegada la fecha ansiada de la coronación. Y hasta los mismos niños, sin darnos cuenta cabal de lo que ello significaba, nos entusiasmábamos y saltábamos de contento contagiados, sin duda por la alegría de nuestros padres y mayores".

De inmediato se inició la confección del programa que debía desarrollarse en tan fausto como popular acontecimiento en el que ya se estaba comprometiendo la participación de toda la Iglesia Argentina.

Al bucear cuidadosamente sobre distintos hechos y sucesos de importancia en la historia de esta sagrada Imagen DEL VALLE, invariablemente se encuentra la figura reverencial y amable de un sacerdote franciscano. Es que los hermanos de San Francisco tienen un amor muy grande a la Madre de Dios y de los hombres.

Así comprendemos en nuestra historia, cómo el 4 de febrero de 1653, vecinos del entonces Tucumán y Catamarca solicitan al Provincial de la Orden, Fray Juan de Garay, recién llegado al Valle, que pida al Obispo, entregue a los Padres Franciscanos la "Santa y milagrosa Imagen de la Limpia Concepción de este Valle ...".


 
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