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ADÁN QUIROGA

Por: Prof. Raúl E. Cano

 

 

En la galería de personajes ilustres de la Historia de la Cultura de Catamarca, una figura se destaca con todo vigor, la fuerza y la convicción de quien durante años, trabajó incansablemente en pos de la Cultura catamarqueña: el Dr. Adán Quiroga.

Vino al mundo, un día 6 de marzo de 1863 en la provincia de San Juan. Como muchos comprovincianos, su familia era amplia y muy arraigada en todo el NOA. Su padre el Dr. Joaquín Quiroga ocupó cargos en el gobierno y en la justicia de esta provincia cuyana. Por sus cualidades es designado el 1 de Octubre de 1866, Juez Federal de Catamarca a donde se traslada con toda su familia. Así de esta forma llegan los Quiroga a la tranquila y apacible San Fernando del Valle de Catamarca.

El pequeño Adán es educado bajo los preceptos cristianos de sus padres y aprende sus primeros conocimientos de la mano de su primera maestra, la Señorita Jacinta Salas. Cumplida esta etapa, ingresó al Convento Franciscano, donde afianzó y consolidó sus saberes. Se incorpora luego, a las aulas del Colegio Nacional donde transitó mostrando a cada paso su inquietud y sus ansias por el Saber. En 1880 y a los 17 años egresa con su título de Bachiller y un futuro prominente.

Cargado de sueños y anhelos parte a la Ciudad de Córdoba, donde ingresa a la Universidad para estudiar Abogacía. En estas aulas trabó una gran amistad con el joven riojano Joaquín V. González. Juntos hicieron sus primeras armas en el periodismo, dirigiendo dos publicaciones: "La Propaganda" y "El Interior". Entre noches de desvelos, de estudio y de periodismo, se recibió de "Dr. en Leyes" en 1884 y en "Derecho Canónico" en 1885.

Su plenitud la alcanzó en 1887, cuando rindió su tesis sobre "Delito y Pena", señalada por algunos hombres de derecho, como una obra notable y de consulta obligada en esos años en las Universidades Argentinas. Así con la experiencia, el sacrificio y su bagaje de conocimientos, regresa a su querida y entrañable tierra.

Inicia su carrera con el cargo de Fiscal federal en el cual se desenvolvió con notable sapiencia y un desempeño brillante a lo largo de casi ocho años. Pasó luego a la Justicia Provincial, como "Juez" y con posterioridad integró el "Supremo Tribunal de Justicia de la Provincia".

En estos años, ya plenamente integrado a la Sociedad, aceptó participar por primera vez en eventos de índole política. Por su integridad fue elegido Diputado Provincial. Son los años del Gobierno del Prof. Gustavo Ferrary, en los cuales la provincia vivió tiempos de zozobra política. Con estas luchas intestinas, desgarrantes. Adán Quiroga se vio envuelto en las mismas, y terminó detenido. Presentó su renuncia a la banca de diputado en la legislatura y se mudó a la Ciudad de Tucumán.

En Tucumán encontró refugio, y en reconocimiento a su trayectoria y desempeño en la vida judicial, fue designado "Juez del Crimen", pasando luego a integrar como Vocal, la Corte de Justicia de la Provincia. Mientras tanto aprovechó sus ratos libres para dedicarse al estudio. Fruto de esos años se cuentan obras como "Sentencias y Autos", el "Proyecto de Código de Policía" y "Procedimientos Judiciales" de 1895.

En 1896 vuelve a Catamarca y su vida tuvo un cambio radical. Conoce a una joven lugareña y con la misma contrae enlace: la Srta. Delia Gómez. Mientras afianza su profesión de escritor publica la "Ley Orgánica de Tribunales", en 1897, donde realiza aportes de gran valor a a la justicia. En estos años presenta uno de sus estudios más importantes sobre el pasado de su tierra: "Calchaquí" de 1897 y "Antigüedades Calchaquies" de 1896, que permitió a la sociedad acceder a un mundo desconocido.

Entre los añosl898 y 1900 su vida es dedicada casi integramente a la actividad política. Es designado Intendente de la Capital y afronta desafíos múltiples. Con buen tino y criterio resolvió parte del aflígente problema del agua, ya que extendió la cañerías a sectores carecientes. Refaccionó el paseo de Modas: "La Plaza 25 de Mayo".

Aplicó sus conocimiento históricos en diversas acciones: primero Decretó el uso del Escudo de Armas de Don Femando Mendoza y Mate de Luna, como sello de la Municipalidad. En segundo lugar modificó las nomenclaturas de las calles, ortogándole a estas el nombre de los héroes de la conquista; de la Independencia y la Organización Nacional.

Alejado de la función pública, dedicó su tiempo y su pasión a una ciencia que nacía: la Arqueología. Los cronistas del Diario de Catamarca "La Ley", transcribían y comentaban con fervor los relatos de los viajes y descubrimientos indígenas en lugares remotos.

Estas llamadas "Giras Antropológicas", según los cronistas del diario "La Ley" como las de enero y febrero de 1901, contaban con el reconocimiento del Instituto Geográfico Argentino. Junto a los Doctores Correa Luna y Gerino, ambos representando al mencionado Instituto, recorrieron los Departamentos del Oeste y sus principales pueblos, en busca de restos del pasado. Exploraron las ruinas de "Shincal", departamento de Belén, donde tomaron muestras fotográficas, levantaron planos y extrajeron cerámica indígena. Todos estos viajes, sus datos y descubrimientos sirvieron de base para sus principales obras.

Sentó precedente en su tiempo, ya que a "Calchaquí" le siguió otra obra de gran importancia: "La Cruz de América" del año l901. En este libro esgrimió su hipótesis de la cruz, como símbolo de lluvia, no solamente del viento y el agua, sino también de los puntos cardinales; a los cuatro elementos de la tormenta: el viento, la nube, el trueno, y el rayo, símbolo de lluvia y de la fecundación. Hizo referencia además a la relación entre el "Suri" con el pájaro de las tormentas y la relación de este con el "Huayrapuca"o "Madre del viento", y los movimientos del suri que realizan cuando está por llover.

Así mismo, podemos mencionar otras obras de Arqueología: "Excursiones a Pomán y Tinogasta" de 1897, "Folclore Calchaquí" de 1897, "El simbolismo de la Cruz y el Falo en Calchaquí" del año 1898.

De este mismo año son también "Monumentos Megalíticos de Colalao" y "Ruinas de Anfama y la Ciénaga". Del 1899 son "Huayra Puca" o "La Madre del Viento", "La tierra fetiche y los horkos", "El muchi y la medicina indígena" y "El maíz y la chicha".

Los siguientes años no detuvo su producción arqueológica: "El Tincunacu" y "Símbolos Calchaquíes", "Ruinas Calchaquíes - Fuerte Quemado" de 1901 y "Cómo vestían los Calchaquíes" de 1904.

En estos años la figura del gran sabio creció en reputación y prestigio, siendo el objeto de la admiración de las habitantes de la pequeña San Femando del Valle de Catamarca. Su figura y presencia engalanaba los actos patrios y las fiestas familiares.

Su momento cumbre llega cuando se le adjudica el 1er. premio del Certamen Hispano Americano, celebrado por la Biblioteca de La Plata, con su poema "El ejército de los Andes". La notica conmovió a Catamarca, el 20 de Agosto de 1903, con expresiones de alegría y júbilo. El homenaje que se realizó con tal motivo, el 12 de Setiembre de ese año, en la Escuela Normal Regional, fue la fiesta social más importante de 1903.

Cuentan las crónicas de la época que el numeroso público reunido en los salones, aplaudió cada verso recitado por el Doctor Adán Quiroga, con su exaltada oratoria. Finalizado este acto se realizó una gran manifestación de jóvenes y público participante de la fiesta, que acompañó al exitoso poeta a su casa, siendo despedido con palabras de agradecimiento por el joven José P. Castro.

No era nueva su vocación por la poesía. Ya en 1893 había escrito su obra "Canto Secular" y el afamado "Flores del Aire" del mismo año. En 1895 publicó "Poesías de las tristezas". Se destacó también en el Periodismo. En Córdoba había participado en el periódico "La Propaganda", En Tucumán en "El Norte" y en Catamarca en "Los Andes" y "El Combate".

Del mismo modo tuvo una incursión en el teatro, escribió algunas obras, como el drama "Ante Dios y la Patria", el cual relataba la tragedia vivida por nuestra provincia en los años 1840 y 1841.

Al asumir el Dr. Manuel Quintana, la presidencia de la Nación, nombró Ministro del Interior a un abogado Catamarqueño de gran trayectoria en Buenos Aires, el Doctor Rafael Castillo. Conocedor del prestigio y la sabiduría de Quiroga, Castillo lo nombra "Subsecretario del Ministerio del Interior".

Tan alto cargo le llegaba prácticamente en el apogeo de su vida. Se lo despidió con grandes festejos, pero el destino le tenía preparado otro camino. No pudo asumir el cargo, ya que fue internado en el Hospital Militar, aquejado de fuertes dolores. La raíz de los mismos estaba sin lugar a dudas, en la dura vida campestre de Quiroga, los días y meses a la interperie, al frío, al sol abrasador. Lógicamente esto repercutió en la salud del Dr. Adán Quiroga.

A diario su sala fue visitada por personalidades públicas, hombres de gobierno, de las ciencias y de tas letras. Así, un día 10 de Noviembre de 1904 y luego de recibir los santos Sacramentos de manos de un viejo amigo: el R.P. Domingo Duthu, falleció a los 41 años. Sus restos fueron sepultados en Buenos Aries.

Profunda congoja produjo en la Sociedad Catamarqueña, la muerte de su esclarecido hijo dilecto. Dejaba tras de si una gran obra y el vivo recuerdo del amor entrañable a su tierra natal.


BIBLIOGRAFIA
Archivos de la Biblioteca "Ramón R. Olmos".
 
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