LOS
SIRIO-LIBANESES EN CATAMARCA (1930-1960) - UN MODELO DE INTEGRACION
Por:
Norha Trettel de Varela - Mario A. Vian - María I.
Bazán de Blas - Mabel G. Rios
La
Colectividad Sirio-Libanesa
El
impulso migratorio fue dispar en la Argentina y Catamarca
presentó uno de los más bajos índices de radicación,
ocupando la colectividad sirio-libanesa el 3° lugar
luego de italianos y españoles. Persecuciones, inseguridad
y guerras configuran una de las más frecuentes respuestas
de los migrantes, cuando se les pregunta qué los impulsó
a abandonar su patria.
La
dureza de la dominación otomana que por siglos se ejerció
en esos territorios seguida del mandato francés conferido
después de la 1° Guerra Mundial generaron la «fascinación
de una quimera», que se materializó en América como
tierra de promisión.
«...la
decisión de emigrar de mi patria fue tomada por mis
padres después de la Segunda Guerra Mundial... la Argentina
significaba libertad y garantía». Haffez inmigrante
sirio.-
Haffez,
como otros migrantes sirio-libaneses encontró en el
NOA y particularmente en Catamarca un sitio afin a esas
premisas.
La
colectividad Sirio-Libanesa -en rigor la árabe- experimentó
aquellos incentivos ya descriptos, a lo que sumó, según
testimonios de nuestros entrevistados, una cierta similitud
panorámica de nuestra provincia, con sus regiones de
origen tanto en su paisajística como en lo climático
que a muchos provocaba la evocación de su pueblo natal.
«.
. . el campo se parecía mucho al de allá...» Yamil,
inmigrante libanes.
En
el periodo estudiado la colectividad llegó a contar
con alrededor de 120 familias, siendo la tercera en
importancia en San Fernando del Valle de Catamarca y
representando el 0,3 % de la población extranjera (Censo
1960)
Provienen
en una gran mayoría de Siria y El Líbano (45 % cada
una), dividiéndose el resto entre unos pocos turcos,
palestinos y egipcios. Algunas provincias sirias y libanesas
se constituyeron en las mayores proveedoras de grupos
migrantes, como Homs, Damasco, Domaid, Monte Líbano,
El Maten. Dentro de ellas lugares como Hafar, Yabrud,
Trípoli, Metain, vieron partir familias que más tarde
por vinculaciones ya sean parentales o amistosas, se
convirtieron en base de las cadenas migratorias que
veremos posteriormente.
La
totalidad se expresa en idioma árabe dominando muchos
de ellos el francés (2) debido sin duda a la vigencia
del mandato concedido a Francia después de la Primera
Guerra Mundial que se extendió hasta la independencia
lograda por estas naciones árabes.
En
lo que a religión se refiere practican el catolicismo
en un 55 %, la ortodoxia en un 25 % y el islamismo un
20 %. Quienes profesaban estos dos últimos cultos no
llegaron a edificar sus templos ni contaron con clero
y en el caso de los ortodoxos se da la particularidad
de que asistían a las iglesias católicas reconociendo
una comunidad de origen. Su devoción por la Virgen los
conduce frecuentemerite a ser partícipes de los oficios
en honor a María del Valle, patrona de la provincia.
«..
. no pude profesar mi religión... me casé por la Iglesia
Católica... no me confieso ni comulgo». Haffez inmigrante
sirio ortodoxo.
Cabe
destacar que la tolerancia religiosa, tanto de la sociedad
local, como de los extranjeros conduce a nuestro entrevistado
de religión islámica a presenciar voluntaria y respetuosamente
las procesiones tan caras al fervor catamarqueño:
«...acompaño
el recorrido de la Virgen sin hacer nada..» Mahmud,
inmigrante sirio musulmán.
La
mayoría de los migrantes sirio-libaneses son jóvenes
que oscilan en una edad promedio de 14 años, presentando
un 80 % de varones y un 20% de mujeres. También lo hacen
solteros, contrayendo matrimonio posteriormente en Argentina.
Resultan ser los de mayor apertura conyugal puesto que
el 75 % se une a mujeres no árabes, preferentemente
criollas. Creemos que dos razones confluyen en esta
actitud exogámica: el escaso número de mujeres connacionales
y su señalada tendencia a la integración y al afincamiento
definitivo.
En
cuanto a la escolaridad cursada, todos asistieron al
nivel primario y sólo uno alcanzó la escuela secundaria.
Los
pedidos de nacionalización se elevan considerablemente
alcanzando un 85 °/o del total.
ANALISIS
POR DÉCADAS DE CARTAS DE CIUDADANÍA
Retomando
el horizonte de espectativas que avizoran los migrantes
en su país de origen, cabe preguntarnos ¿por qué Catamarca?
La
metodología que nos posibilitó encontrar un hilo conductor
para dar respuesta a este interrogante fue la reconstrucción
de las llamadas «Cadenas migratorias», esos exponentes
de un «proceso micro-social» al que hace referencia
Fernando Devoto (4).
Entre
los sirios-libaneses las cadenas migratorias asumen
características eminentemente familiares y en muy pequeña
escala, con un elevado índice de masculinidad dado los
particulares rasgos de esa sociedad con respecto a la
dependencia femenina.
En
la presente cadena se perciben tres tipos de relaciones:
la primera familiar, la segunda amistosa «copueblerina»
y la última por identidad laboral (vendedores ambulantes)
Aquellos
que figuran con nombres y/o apellidos de raíz hispánica
lo ostentan por cambios efectuados en las oficinas de
inmigración argentina que, por desconocimiento del idioma
árabe, muchas veces los inscribían por similitud fonética,
otras por traducción y hasta por humorismo, tal es el
caso de Adad por Herrera; Nasrahia por Nazareno; Ahmed
por Amado, Saad por Salas; Shemet por Simes; Abdala
por Salvador; Yeseff por José Jorge -
Catamarca
ofreció a la totalidad de los inmigrantes la posibilidad
de un marcado ascenso socio-económico.
En su país de origen, estos migrantes eran en un gran
número campesinos dedicados a tareas casi de subsistencia
y a veces objeto de una verdadera explotación.
El
derrumbe del Imperio Otomano y el posterior mandato
francés no modificaron las condiciones de precariedad
que sufrían.
Habiendo
desarrollado muchos de sus miembros labores determinadas
en su lugar de origen, instalados ya en Catamarca debieron
realizar nuevas tareas que respondieron a las oportunidades
que el medio les brindó.
El
análisis de diversas fuentes, nos permite determinar
que la actividad comercial ejercida por esta colectividad
tuvo un marcado desarrolllo, que va desde un masivo
comercio ambulante hasta la adquisición del local propio.
Esta proclividad al comercio responde también a la ancestral
disposición mercantil que caracteriza a este pueblo.
En
1909 la Dirección General de Estadística de la Provincia
de Catamarca elaboró un Censo de Comerciantes sirios
que se destaca por su singularidad. El relevamiento
de todos los comerciantes de origen sirio en todo el
territorio de la Provincia es fruto de las inquietudes
de Don Estanislao Maldones. Al frente de la Dirección
de Estadística y Censo desarrolló una labor pionera
en la materia ya que imprimió a su gestión un marcado
interés por los aspectos demográficos. Prueba de ello
resulta este trabajo sobre una comunidad migratoria
específica, aún cuando la misma no alcanzó el volumen
que presentan otras regiones del país.
El
censo consigna 55 comerciantes sirios establecidos en
la ciudad capital. Sus nombres se refieren a cabezas
de familia, muchas de ellas con permanencia ininterrumpida
hasta nuestros días y con marcado protagonismo en sus
descendientes de 2° y 3° generación. Apellidos tales
como Nazareno, Chacur, Azar, Menem, Dábar, Suaya, Monayar,
Aden, Morra y Saadi, se han integrado al tejido social
desenvolviéndose en todas las áreas del quehacer provincial.
No obstante la denominación de comerciantes sirios que
ostenta la fuente, algunos apellidos como: Monayar,
Nazareno, Aden, Morra, son de claro origen libanes,
lo que traduce la no diferenciación entre ambas nacionalidades.
En
el lapso de 20 años (1888-1908) registran su ingreso
a la provincia, con un promedio de edad que oscila entre
los 20 y 25 años. Algunos arribaron apenas adolescentes
acompañados o siendo llamados a posterior! por sus hermanos
mayores.
Se
confirma en este documento la disposición de los sirios
hacia la exogamia, ya que excepto uno, todos contrajeron
enlace con nativas del país y se destacan por construir
familias numerosas.
Se
desenvuelven todos en el campo del comercio; el 5,1
% presentan la calidad de propietarios, mientras que
los restantes se desempeñaban en el comercio ambulante,
tendencia a fin a todo el noroeste argentino, como ya
lo señaláramos. Esta modalidad, común a todos ellos
condujo a muchos hacia el interior del país por el descontento
que su «competencia» provocó en densos circuitos comerciales,
como los de la Capital Federal.
En el norte argentino, llegaron a convertirse en proveedores
casi imprenscindibles para bastas regiones escasamente
pobladas y de difícil acceso, propias de provincia como
la nuestra. Así lo corrobora el testimonio de muchos
criollos que recuerdan la periódica visita del «turco»
con su cargamento de artículos de mercería, comestible
y las proverbiales baratijas.
Los
que instalaron sus negocios no sólo lo hicieron en las
arterias nucleares del casco urbano sino también en
algunas cuadras de la periferia. De modo original y
no carente de humor, ellos mismos se denominaban «bolicheros»
para designar la multiplicidad de artículos que ofrecían
en sus negocios, con reminiscencias de su etapa ambulante,
en la que inclusive el «crédito» formaba parte de sus
transacciones.-Sus comercios abarcan las siguientes
especialidades:
TIENDA
O ROPERIA:
Simes
Chaya
Ubaid
Dalmaida
Farfam
Shamun
Raiden
Aden
Assef
ARTICULOS
PARA EL HOGAR
Fadel
Nazareno
Seleme
Salem
DESPENSAS
Monayar
Nellar
VINERIAS:
Salman
HOTELERIA:
Amado
FARMACIAS:
Raiden
Nadal
RAMOS
GENERALES:
Yoma
Chaya
CARNICERIA:
Zafe
EMPRESARIOS:
Nazareno
Raiden
Jalil
LIBRERIA:
Suaya
Maluf
LACTEOS
Jalil
ZAPATILLERIA:
Raiden
Por
expresiones de un miembro de la colectividad, a quien
consideramos informante clave, podemos juzgar que la
mayoría eran hombres rudos, de trabajo, semianalfabetos,
que se establecen en el interior de la provincia en
zonas poco pobladas, donde construyen sus casas y abren
sus comercios. De allí iniciarán una senda de progreso
que conducirá a muchos de ellos o a sus hijos a afincarse
en la Ciudad Capital. Cabe acotar que convertidos en
fuertes comerciantes, pioneros en el interior de la
provincia mantienen su presencia en casi todos los departamentos
de la misma.
En
menor medida detectamos agricultores y a quienes se
dedican a oficios varios, accediendo la mayoría a la
propiedad privada.
Sus
hijos completan estudios primarios y secundarios y un
15 % cursan carreras terciarias y/o universitarias.
Las preferencias se inclinan hacia las profesiones liberales.
PROFESIONES
LIBERALES
El
éxito alcanzado por sus padres, la consecusión de títulos
superiores y el importante número de alianzas conyugales
mixtas coadyuvan para su inserción en estratos medios
y altos de la sociedad local.
Si
bien se advierten fuertes lazos parentales o amistoso
entre este grupo, ello no implica que elijan para su
asentamiento reductos específicos. En nuestra ciudad
podemos afirmar que no existe el concepto de barrio
étnico o sea la concentración espacial de migrantes
de un mismo origen. Igual situación se observa al analizar
la distribución espacial del área comercial.
Muchas
ciudades del NOA presentan concentraciones de la colectividad
sirio-libanesa que da lugar a apelativos tales como
«la calle de los turcos» (Santiago del Estero, Tucumán
entre otras). Catamarca resulta atípica en este contexto,
compartiendo el escenario de sus actividades con otros
grupos extranjeros.
Similar
actitud adoptaron con sus zonas de residencia, sin síntoma
de segregación voluntaria o impuesta.
El
cotejo de diversas fuentes tales como publicidad realizada
en periódicos del medio, los registros de la Dirección
de Comercio de la Provincia y los resultados de las
encuestas realizadas por el equipo, nos señala ocho
arterias que muestran un abigarrado asentamiento de
negocios de diverso nivel y rubro.
Rivadavia,
la vía comercial más importante de la ciudad reunía,
en cuatro cuadras de su recorrido, el mayor número de
instalaciones de inmigrantes. Sobre un total de treinta
y nueve locales registrados encontramos que:
15
pertenecen a italianos
18 a israelitas
6 a sirio-libaneses
En
algunas de las restantes arterias a las que denominamos
secundarias en importancia se detacan:
En
calle San Martín, de un total de 16 comercios:
9 pertenecen a italianos,
5 a israelitas y
2 a sirio-libaneses
En
calle Sarmiento, de un total de 8 comercios:
5 pertenecen a italianos,
2 a israelitas y
1 a sirio-libanés
Una
clara preeminencia italiana se advierte en calle República
al punto que de un total de 19 comercios ,
13 corresponden a esa etnia,
5 a árabes y
sólo 1 a israelita.
Mientras
que en calle Salta registramos un total de 9 locales:
7 de italianos y
2 de israelitas.
En
mucho menor cantidad se instalan en las calles Tucumán,
Esquiú y Chacabuco (8).