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La
Asociación Sirio-Libanesa
No
faltó desde muy temprano -principios de siglo- el impulso
de reunirse en una institución que favoreciera la identidad
y autoestima.
La
actual Sociedad Sirio Libanesa de Socorros Mutuos de
Catamarca se constituyó el 26 de Junio de 1910 teniendo
como objetivos prioritarios el establecimiento de la
ayuda mutua entre sus asociados. Brindar los beneficios
gratuitos del Panteón Social, estrechar la unión de
sus connacionales dentro y fuera de la provincia y adquirir
bienes raíces siempre que sean de conveniencia de la
Sociedad.
Como
observamos los fines perseguidos no difieren esencialmente
de los de otras asociaciones. Durante sus dos primeras
décadas de vida se llamó «Sociedad Sirio Libanesa de
Socorro Mutuo» posteriormente «Sociedad Unión Siria»,
luego «Unión Sociedad Siria Catamarqueña» para tomar
su definitiva denominación el 8 de noviembre de 1936.
Esto
es reflejo no sólo de disidencias internas entre los
asociados sino de las alternativas geopolíticas que
sufrieron las dos nacionalidades principales que dieron
su nombre, recién constituidas como Estados Independientes
después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Esas
rispideces fueron superadas gradualmente en el transcurso
del tiempo hasta su total desaparición.-
Integran
la nómina de socios fundadores los señores:
José Jais
Sahir del Azar
Jorge Suaya
Antonio Suaya
Jorge Monayar
Felip Azzar
Simón Selemi
Abel del Azar
Luis del Azar
Antonio Haddad
Elias Aden
Salim de Azar
David Jupair
Abraham Raiden
Jorge Dip Monayar
Felipe Jalera
Salim Aden
Antonio Azar
Speridón Suaya
Abraham del Azar
Moisés del Azar (11)
De
este listado se deduce el protagonismo de nueve familias
aunadas en una voluntad asociacionista con marcado predominio
de algunas (del Azar, Suaya, Monayar, Aden, Azar). De
ellas surgirá la primera Comisión Directiva y su presencia
se reiterará a lo largo del tiempo en los cuadros de
la Institución.
Los
primeros pasos fueron encausados hacia su legitimación,
es decir la obtención de la Personería Jurídica, o sea
la capacidad de «adquirir derechos y contraer obligaciones»
inherente a la condición de «persona jurídica». Esto
fue razón suficiente para acelerar los trámites de concesión
ante las autoridades, la que se obtuvo el 29 de Abril
de 1911.
Al
igual que los italianos, la huella de su identidad queda
indeleblemente asentada en el uso del idioma materno
-el árabe- en las Actas Fundacionales. Esto representó
para nuestro equipo un obstáculo, que fue salvado gracias
a la colaboración del Sr. Haffez Chaya.
Por
largo tiempo la Sociedad careció de sede propia y las
reuniones tenían lugar en el domicilio de algún dirigente,
adquiriéndose el local en 1975. Otra de las metas más
anheladas, Panteón Social, se concretó el 23 de setiembre
de 1937, el cual «fue bendecido y celebrado con un lunch,
cabe destacarlo, en el tradicional colegio franciscano
Padre Ramón de la Quintana» (12).
Una
singular disposición estatutaria prohibe expresamente
a los asociados «discutir sobre política, religión o
cualquier otro asunto ajeno a la Sociedad bajo amenza
de destitución y pérdida de todos los derechos como
asociados (13). El espíritu de estos artículos buscaba
seguramente, forjar una institución apolítica y laica,
que limase las asperezas y promoviese la fusión de comunidades
portadoras de diferencias religiosas y de sentimientos
nacionalistas ancestrales.
Carecemos
de un padrón societario y además del número de asistentes
a las asambleas, por cuanto los libros de Actas no consignan
estos datos, lo cual nos impide calificar la actitud
participativa. Pero sí se detecta la renuencia de los
socios al punto de carecer reiteradamente de quorum
reglamentario para el funcionamiento de las mismas,
como lo expresan con desánimo los miembros de sucesivas
Comisiones Directivas.
Medio
siglo después la ya apuntada vigencia de los apellidos
fundadores se trasluce en la integración de las Comisiones
Directivas, donde de un modo casi constante se instala
algún miembro de las familias del Azar, Monayar, Raiden
a los que se agregan figuras que adquieren relieve como
Wallih Nazareno, Salim Ubaid y particularmente el Sr.
Emilio Jalil Nellar, siete veces presidente por elección
y presidente honorario a partir de 1945. Al finalizar
el período estudiado es clara la preeminencia de la
familia Salman, cuyos miembros, Ramón Rufino del Valle
y José Esteban ocuparon sucesivamente la presidencia
desde 1956 hasta 1962.
Un
listado de socios extraídos de los Libros de Actas nos
muestra una masa societaria compuesta casi en su totalidad
por miembros de la colectividad sirio-libanesa y aquellos
apellidos ajenos a la misma se explican por el importante
grado de exogamia (14) producido en segunda y tercera
generación. La actitud en general puede ser considerada
de aperturista, puesto que ninguna disposición estatutaria
veda el ingreso a miembros de otra comunidad siempre
y cuando sea presentado por dos socios activos (15).
Esta actitud de apertura muestra también el carácter
policlasista de la masa societaria, diferente a lo que
sucede con respecto a la condución de la entidad, circunscripta
a comerciantes de nota con cierto ascendiente en la
comunidad. Fueron lo que actuaron como nexo comunicativo,
llevando la representatividad de los sirios-libaneses
en todo acto que implicase adhesión, respeto y compromiso
con la sociedad y el país receptor.
Cumplió
esta asociación, a lo largo de los años un destacado
rol en el proceso integrativo actuando como verdaderas
cámaras descompresoras - al decir de Sam Bayle - que
posibilitó a los migrantes ensayar la convivencia con
la sociedad receptora.
Integración
El
clima tórrido, la tierra semiárida, los vientos que
envuelven la ciudad en densas polvaredas, y el entorno
montañoso resultaban familiares y provocaban evocaciones
de la patria lejana a los inmigrantes sirio-libaneses.
La
similitud paisajística atenuaba la nostalgia y obraba
como imán para el proceso de afincamiento e integración.
Este
migrante no sólo debía enfrentar un medio desconocido,
un idioma distinto, costumbres que le eran ajenas, sino
que además debe receptar actitudes a veces solidarias,
muchas veces indiferentes y otras de desconfianza y
rechazo. Estas últimas originadas frecuentemente por
la existencia que prejuicios, entendidos estos como
«un compuesto de estereotipos, mitos y leyendas, en
el cual se emplea un cierto rótulo o símbolo de grupo,
para clasificar, caracterizar y definir a un individuo
o a un grupo considerado como una totalidad» (16).
El
«turco» fue a menudo objeto de sarcasmos, que no llegaron
a tener intencionalidad discriminatoria, lo que posibilitó
un proceso de integración desprovisto de traumas.
La
política de asimilación entre los sirio-libaneses presenta
peculiaridades que la diferencia de otros grupos migratorios,
en lo que respecta a ritmos y estrategias.
La
élite resultante del progreso plantea la necesidad de
la asimilación como puente indispensable para su aceptación
en los círculos económicos-sociales.
Dice
Jorge Bestene, estudioso de la colectividad sirio-libanesa:
«La élite reniega de ciertos caracteres que la identifican
con la colectividad de origen... sus esfuerzos van dirigidos
a la asimilación y no a mantener la cohesión interna
de la propia colectividad...».
El
acceso a grados universitarios y una militancia cada
vez más intensa en los cuadros políticos se plasman
recien en la segunda y tercera generación, como vehículo
para superar la condición de mercaderes y ascender en
la consideración de la sociedad local, resultando algunas
familias verdaderos paradigmas en este aspecto.
A
modo de ejemplo mencionamos los porcentajes correspondientes
a la Cámara de Senadores de la Provincia durante los
siguientes períodos:
LEGISLADORES
DE ORIGEN
|
PERIODO
|
ITALIANO
|
SIRIO-LIBANES
|
1931
- 36
1941 - 43
1946 - 47
1949 - 49
1952 - 55
1955 - 55 |
6,2%
-
-
-
-
6,2%
|
-
6,2%
12,4%
12,4%
6,2%
-
|
Otra área en la que participaron los sirio-libaneses
y especialmente sus hijos y descendientes es la cultural
y la de instituciones de bien público. Instituciones
tales como: Sociedad Argentina de Escritores (SADE,
filial Catamarca), Instituto Belgraniano, Rotary Club,
Club de Leones, Radio Club, todas ellas de reconocido
prestigio, contaban entre sus miembros representantes
de este grupo, llegando muchos de ellos a ocupar cargos
directivos.
Creaciones
personales en la dramaturgia, la poesía y las artes
plásticas se constituyen en modelos de arraigo en la
geografía y en la tradi- ción que conforman al ser catamarqueño.
José Horacio Monayar (libanes de segunda generación),
autor teatral contemporáneo ha logrado «acercarse a
la realidad argentina con ojos argentinos... la tierra
catamarqueña es la protagonista de la mayoría de sus
obras, por no decir de todas ellas, Monayar encuentra
inspiración en el hombre, en la tierra, y en la interrelación
de ambos; le atraen las leyendas tradicionales como
en el caso de Telésfora Castillo o encuentra anclaje
en hechos y personajes de la vida real como en Lucas
Vega». (18)
María
Emilia Azar, calificada por Luis Franco como «una de
las más claras poetisas que tiene nuestro país...» (19);
es de idéntica prosapia que Monayar. Su testimonio nos
ilustra acerca de cómo nace su vocación por las letras:
«...de
entre ejemplares de La Prensa y La Nación [que utilizaban
en el negocio de mi padre para embalar la mercadería),
yo recortaba poesías que salían en sus páginas literarias.
Con ellos armaba pegándolos una suerte de librítos que
escondía en un cajón junto a mis muñecas...»
La
aceptación por parte del grupo social tradicional de
nuestro medio, marca una característica particular en
la vida de estos inmigrantes. Prueba de ello es la participación
en el Club Social 25 de Agosto fundado por las familias
«patricias», de honda raigambre y prestigio, al permitir
el ingreso de miembros de todas las colectividades,
apertura que nos brinda un campo propicio para el análisis
de nuestra hipótesis sobre integración y/o asimilación.
En
el período 1930-60 el Club aceptó como socios un total
de 80 miembros de primera, segunda y tercera generación
repartidos en:
italianos:
37
sirio-libaneses: 25
israelitas: 18
Pensamos
que estas incorporaciones se deben al progreso económico
del grupo migrante, simultánea a la declinación de la
clase tradicional.
Lo apuntado da basamento al protagonismo que alcanzan
estos mismos grupos (italianos, sirio-libaneses y judíos)
en la fundación de la Federación Económica de Catamarca
en 1953, precursora de su homologa nacional. Su gravitación
es tal que conforma el 50% de los miembros fundadores
(20). Y si incluimos a la colectividad española, observamos
el papel notoriamente minoritario que juega el empresariado
autóctono.
Los hijos de inmigrantes se incorporan también a la
vida de diversas agrupaciones deportivas, llegando a
alcanzar posiciones directivas en las mismas. Por ejemplo
en los clubes:
«Juventud»:
Dr. José Guido Jalil
«San Lorenzo de Alern»: Dr. Julio Jalil
Liga Catamarqueña de Fútbol»: Dr. José Guido Jalil
Federación Catamarquefia de Basquetbol: Dr. Horacio
Buenader
Conclusión
El
estudio de la Colectividad Sirio-libanesa nos lleva
a afirmar que en su mayoría los inmigrantes llegados
a nuestra provincia eran jóvenes con una edad promedio
de 14 años. Muchos de sus miembros arriban a Catamarca
motivados por la existencia de familiares o amigos en
estas tierras lo cual nos permite asegurar que las cadenas
migratorias a las que hicimos referencia en nuestro
trabajo constituyeron una estrategia frecuentemente
utilizada. Provenían casi en su totalidad de Siria y
Libia.-
Con
relación a la forma de insertarse en el medio que los
acogía estos migrantas manifestaron una gran apertura
que se plasmó en un alto porcentaje de casamientos mixtos
y a una disposición fértil para mimetizarse con las
costumbres propias de la idiosincrasia local . A esta
disposición se suma el éxito obtenido en el plano económico.
Estas
premisas abrieron la posibilidad a sus descendientes
de participar activamente en entidades políticas, culturales
y deportivas, lo que avala la hipotesis de un alto grado
de integracion y asimilacion, al compartir plenamente
todos los aspectos de la vida de la ciudad.
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