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Departamento TINOGASTA

Por: Dr. Herminio Elio Navarro
 
Cuencas Hidrográficas

La de Abaucán-Salado-Colorado es una cuenca que se alimenta fundamentalmente con agua proveniente de deshielos. Los ríos que la componen, abasteciendo los asentamientos poblacionales a lo largo de sus cursos sosteniendo la vida y la economía regional son: Río Chauschil, Fiambalá, Troya, Del Puesto, Guanchín, de la Costa, de Andaluca, de Las Lajas, Abaucán (colector principal), Salado y Colorado.


Los ríos podrían compararse con los vasos sanguíneos de los seres vivos ya que sin la existencia de éstos el tejido muere; quizás es una comparación que no se ajuste estricta­mente a la realidad, pero las zonas de la tierra que no poseen ríos o arroyos, aunque sean de pequeños caudales, son yermas, muertas, desérticas. No obstante, como lo dijimos, con el avance de la ciencia y la tecnología en la actualidad se puede extraer agua de napas subterrá­neas, construir diques, largos canales, etcétera. Sin embargo existen asentamientos poblacionales de distintas magnitudes en estrecha dependencia con los ríos.


Esto no quiere decir que la presencia de un curso de agua asegure el desarrollo de una comu­nidad que se instala en sus inmediaciones; existen otros factores cuya presencia es también muy importante y en algunos casos imprescindible, como por ejemplo el tipo de suelo, el clima, la posibilidad de contar con vías de comunicación con otras regio­nes, la proximidad de importantes centros de consumo, la existen­cia de riquezas naturales, la disponibilidad de capital, mano de obra adecuada, etcétera. Pueden faltar algunos de los elementos o no ser aptos para el desarrollo, como es el caso del suelo o del clima, pero no sería un impedimento para la instalación de un asentamiento, o para la subsistencia de una comunidad humana, como lo es la falta de agua y, fundamentalmente cuando es para consumo humano.

En la provincia de Catamarca debido a la ausencia de algunos de los factores o elementos mencionados, o la escasez de agua para riego o para abrevar (a veces mala distribución o uso irracional), encontramos muchos pueblos que se hallan en estado larval o de estancamiento, y son centros expulsores de población cuyas cifras por supuesto son proporcio­nales a la magnitud de los mismos.

En el caso de la cuenca del río Abaucán de la Región Oeste catamarqueña, siguiendo el curso del río Chaschuil existen algunos puestos de 20 o 30 personas, en varios casos, grupos de individuos emparentados, que permanecen en viviendas sumamente precarias construidas con material de la zona, impulsados por la imperiosa necesidad de alimentar su ganado según la estación del año. Este fenómeno se llama trashumancia, es el traslado de un grupo o de un individuo con su ganado a un lugar fuera de su habitual residencia para la alimentación, ("pastaje" ó "ramoneo") de los animales.

Casi la totalidad de los puestos se instalan en las faldas de la Sierra de Narváez y en las inmediaciones del río Chaschuil, son criadores de ganado ovino y caprino principalmente y muy escaso ganado vacuno. En la zona del valle de Chaschuil existen pequeñas parcelas cultivadas con maíz, papa, alfalfa, y algunas hortalizas pero, por su magnitud, se consideran cultivos de subsistencia o complemento.

Si nos trasladamos siguiendo el curso superior del río Abaucán ya en lo que se denomina Bolsón de Fiambalá-Tinogasta, a manera de las cuentas de un rosario, se localizan una serie de oasis. A partir del extremo sur de la Sierra de Zapata (Norte de la Sierra de Copacabana-Tinogasta) tenemos las localidades de El Salado, Los Quinteros, Andaluca, Banda de Lucero, El Hueso, Copacabana y La Puntilla, por ambas márgenes del río Abaucán. Continuando hacia el Norte se presenta el oasis más desarrollado sobre el curso del río Abaucán, la ciudad de Tino­gasta, cuyo entorno está integrado por otros oasis que se le unen, y son: Los Palacios, Los Robledo, Santa Rosa, San Roque, Cachiyuyo, La Florida y San José. En la localidad de Santa Rosa se encuentran algunas pequeñas bodegas, también plantaciones de vid con predominio de la varie­dad cereza.

En las poblaciones mencionadas hay superficies desti­nadas al cultivo de alfalfa, alfalfa para semilla, nogales, olivos, comino, anís, hortalizas y algunos frutales de carozo (duraznos). Siempre tenemos que tener en claro que estamos en presencia de explotaciones pequeñas (salvo raras excepciones). Existe un amplio predominio de la ganadería ovina y caprina.

Seguidamente encontramos la localidad de Anillaco que se nutre con agua del río La Troya (tributario del Abaucán), y en ella la Colonia homónima, creada para solucionar un problema social que afectaba a un grupo de familias desde hacía más de cien años. La distancia que separa a Anillaco de la ciudad de Tinogasta es de 23 kilómetros.

Unos 50 kilómetros al norte de Tinogasta surgen otros oasis, de los cuales el más desarrollado es Fiambalá. A partir de este último, continúa la Ramadita, Saujil, Medanitos, San Antonio y Palo Blanco, todas estas poblaciones vivían y muchas todavía viven de la explotación de la ganadería ovina y caprina en pequeña escala, de las plantaciones de vid, del cultivo de maíz, trigo, alfalfa, nogales, olivos y algunas hortalizas; actividades que también desarrollan los habitantes de Cerro Negro, Los Valverdi, Los Cordobita, El Pueblito y Andaluca, ubicados al sudeste de Copacabana. El río Abaucán, ya con el nombre de Colorado, entra en territorio riojano para perderse por infiltración y evaporación muy cerca del límite interprovincial La Rioja-Catamarca.
 
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