La de Abaucán-Salado-Colorado es una cuenca que se alimenta
fundamentalmente con agua proveniente de deshielos. Los
ríos que la componen, abasteciendo los asentamientos poblacionales
a lo largo de sus cursos sosteniendo la vida y la economía
regional son: Río Chauschil, Fiambalá, Troya, Del Puesto,
Guanchín, de la Costa, de Andaluca, de Las Lajas, Abaucán
(colector principal), Salado y Colorado.
Los
ríos podrían compararse con los vasos sanguíneos de
los seres vivos ya que sin la existencia de éstos el
tejido muere; quizás es una comparación que no se ajuste
estrictamente a la realidad, pero las zonas de la tierra
que no poseen ríos o arroyos, aunque sean de pequeños
caudales, son yermas, muertas, desérticas. No obstante,
como lo dijimos, con el avance de la ciencia y la tecnología
en la actualidad se puede extraer agua de napas subterráneas,
construir diques, largos canales, etcétera. Sin embargo
existen asentamientos poblacionales de distintas magnitudes
en estrecha dependencia con los ríos.
Esto
no quiere decir que la presencia de un curso de agua asegure
el desarrollo de una comunidad que se instala en sus
inmediaciones; existen otros factores cuya presencia es
también muy importante y en algunos casos imprescindible,
como por ejemplo el tipo de suelo, el clima, la posibilidad
de contar con vías de comunicación con otras regiones,
la proximidad de importantes centros de consumo, la existencia
de riquezas naturales, la disponibilidad de capital, mano
de obra adecuada, etcétera. Pueden faltar algunos de los
elementos o no ser aptos para el desarrollo, como es el
caso del suelo o del clima, pero no sería un impedimento
para la instalación de un asentamiento, o para la subsistencia
de una comunidad humana, como lo es la falta de agua y,
fundamentalmente cuando es para consumo humano.
En la provincia de Catamarca debido a la ausencia de algunos
de los factores o elementos mencionados, o la escasez
de agua para riego o para abrevar (a veces mala distribución
o uso irracional), encontramos muchos pueblos que se hallan
en estado larval o de estancamiento, y son centros expulsores
de población cuyas cifras por supuesto son proporcionales
a la magnitud de los mismos.
En el caso de la cuenca del río Abaucán de la Región Oeste
catamarqueña, siguiendo el curso del río Chaschuil existen
algunos puestos de 20 o 30 personas, en varios casos,
grupos de individuos emparentados, que permanecen en viviendas
sumamente precarias construidas con material de la zona,
impulsados por la imperiosa necesidad de alimentar su
ganado según la estación del año. Este fenómeno se llama
trashumancia, es el traslado de un grupo o de un individuo
con su ganado a un lugar fuera de su habitual residencia
para la alimentación, ("pastaje" ó "ramoneo") de los animales.
Casi la totalidad de los puestos se instalan en las faldas
de la Sierra de Narváez y en las inmediaciones del río
Chaschuil, son criadores de ganado ovino y caprino principalmente
y muy escaso ganado vacuno. En la zona del valle de Chaschuil
existen pequeñas parcelas cultivadas con maíz, papa, alfalfa,
y algunas hortalizas pero, por su magnitud, se consideran
cultivos de subsistencia o complemento.
Si nos trasladamos siguiendo el curso superior del río
Abaucán ya en lo que se denomina Bolsón de Fiambalá-Tinogasta,
a manera de las cuentas de un rosario, se localizan una
serie de oasis. A partir del extremo sur de la Sierra
de Zapata (Norte de la Sierra de Copacabana-Tinogasta)
tenemos las localidades de El Salado, Los Quinteros, Andaluca,
Banda de Lucero, El Hueso, Copacabana y La Puntilla, por
ambas márgenes del río Abaucán. Continuando hacia el Norte
se presenta el oasis más desarrollado sobre el curso del
río Abaucán, la ciudad de Tinogasta, cuyo entorno está
integrado por otros oasis que se le unen, y son: Los Palacios,
Los Robledo, Santa Rosa, San Roque, Cachiyuyo, La Florida
y San José. En la localidad de Santa Rosa se encuentran
algunas pequeñas bodegas, también plantaciones de vid
con predominio de la variedad cereza.
En las poblaciones mencionadas hay superficies destinadas
al cultivo de alfalfa, alfalfa para semilla, nogales,
olivos, comino, anís, hortalizas y algunos frutales de
carozo (duraznos). Siempre tenemos que tener en claro
que estamos en presencia de explotaciones pequeñas (salvo
raras excepciones). Existe un amplio predominio de la
ganadería ovina y caprina.
Seguidamente encontramos la localidad de Anillaco que
se nutre con agua del río La Troya (tributario del Abaucán),
y en ella la Colonia homónima, creada para solucionar
un problema social que afectaba a un grupo de familias
desde hacía más de cien años. La distancia que separa
a Anillaco de la ciudad de Tinogasta es de 23 kilómetros.
Unos 50 kilómetros al norte de Tinogasta surgen otros
oasis, de los cuales el más desarrollado es Fiambalá.
A partir de este último, continúa la Ramadita, Saujil,
Medanitos, San Antonio y Palo Blanco, todas estas poblaciones
vivían y muchas todavía viven de la explotación de la
ganadería ovina y caprina en pequeña escala, de las plantaciones
de vid, del cultivo de maíz, trigo, alfalfa, nogales,
olivos y algunas hortalizas; actividades que también desarrollan
los habitantes de Cerro Negro, Los Valverdi, Los Cordobita,
El Pueblito y Andaluca, ubicados al sudeste de Copacabana.
El río Abaucán, ya con el nombre de Colorado, entra en
territorio riojano para perderse por infiltración y evaporación
muy cerca del límite interprovincial La Rioja-Catamarca.