El río Belén
tiene sus nacientes en el borde de la Puna. Recibe los
aportes del San Fernando, que es la continuación del río
Corral Quemado, el cual a su vez recibe los caudales de
los ríos Papachacras y Vicuñapampa. También le suma su
volumen el río Hualfín, alimentado por el Villavil y el
Nacimiento.
El colector principal, el Belén, corre con rumbo sur por
un amplio valle bordeando la sierra homónima, dándole
vida en su recorrido a una serie de oasis. En el norte
de la cuenca encontramos los oasis de San Fernando, El
Eje, Hualfín y Los Nacimientos, los cuales se dedican
al cultivo de viñas, nogales, alfalfa, hortalizas y a
la cría de ganado caprino y ovino, pero en pequeña escala.
Hacia el sudoeste de la ciudad de Belén permanecen otros
oasis que se abastecen del agua proveniente de los ríos
temporarios que descienden de la ladera occidental de
la Sierra de Zapata, y sur de la Sierra de Belén, éstos
practican una agricultura de subsistencia como la gran
mayoría de los poblados de los otros departamentos.
Abastecidos
por los afluentes que el río Belén recibe por el sudoeste,
existen oasis que, a partir de la Puerta de San José,
son: La Toma, Yacu Tula, La Aguada, Pozo de Piedra, Las
Juntas, Las Barrancas, Condor Huasi, La Pampa, y Las Estancias.
El oasis más importante y que organiza en cierto modo
la economía del departamento, es Belén (cabecera de departamento).
Este se extiende prácticamente desde La Puntilla hasta
la Puerta de San José-La Ciénaga. El río Belén en épocas
de crecidas importantes, vuelca parte de su caudal en
el Salar de Pipanaco pero, por lo general, sus aguas no
llegan a éste debido a que, lo poco que logra sobrepasar
el límite entre el departamento Belén y Pomán se pierde
por evaporación e infiltración.