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Sincretismo
Cultural en la Religiosidad Popular: el Caso de la Madrecita
del Rosario
Creemos
que uno de los aspectos más significativos en el estudio
de la cultura popular es el de la religiosidad, pues
ella configura un elemento vital en la conformación
de las lógicas sociales, por cuanto impregna el imaginario
colectivo e ilumina las reglas morales que rigen los
comportamientos individuales y sociales determinando
algunos de los más significativos patrones de comportamiento.
Es
también en este campo de la cultura en el que se manifiestan
con mayor claridad los entrecruzamientos de las diversas
vertientes ideológicas, y las estrategias que utilizan
los cultos no oficiales para continuar vigentes. Por
otro lado, como sabemos, los movimientos históricos
de más larga duración se manifiestan en este campo,
es decir que, al analizar un siglo de historia social,
cultural y económica, de los Pueblos de Departamento
Ancasti, estimamos pertinente indagar acerca de este
aspecto.
En
el año 1993, tuvimos noticias del culto a una vidente
ciega que, según la tradición, vivió en Los Altos del
Rosario (Ancasti), en la segunda mitad del siglo XIX
y los primeros años del XX.
Se
trata de María del Rosario Quiroga, a quien se la conoce
popularmente con el apelativo de Madrecita del Rosario.
Partimos
de la hipótesis de que dicho culto configura un caso
de sincretismo religioso, muy similar a muchos de los
que podemos encontrar en Latinoamérica y en Europa.
Debemos
aclarar que usamos el término sincretismo, en su más
prístino significado, es decir, que cuando decimos sincretismo,
nos referimos exactamente al concepto griego “sincréticos”.
La
Fuente Oral, contenida en el archivo oral perteneciente
a la Lic. Mercedes Díaz, quien realizó un Relevamiento
en cinco campañas, y en el nuestro, obtenido en oportunidad
de las Jornadas Preparatorias al Cuarto Congreso de
Ciudades y Pueblos del Interior, realizadas en la Ciudad
de Recreo, nos dio la dirección de encuesta para la
búsqueda de Fuentes Escritas. Así realizamos una minuciosa
búsqueda en el Archivo del Obispado. También revisamos
los Protocolos de los Jueces de Paz de Ancasti, las
Carpetas de Juicios Sucesorios y los planos de la Dirección
de Catastro, pues los lapaceños, mayoría absoluta entre
los fieles de la Madrecita, sostienen que Los Altos
del Rosario pertenece a La Paz.
La
confrontación entre los dos tipos de fuentes nos planteó
un desafío interesante y sus resultados, aún provisorios,
nos abren una nueva dirección de encuesta para volver
a interrogar a la Fuente Oral.
LA
FUENTE ORAL
Mas
allá de las diferencias anecdóticas, la fuente oral
coincide en los siguientes puntos:
Todos
los informantes la ubican como una figura histórica,
es decir tiene una ubicación temporo-espacial cierta.
Estamos frente a una mujer que tuvo existencia real,
aunque nadie posea información documental cierta.
- El
nombre de “Madrecita del Rosario”: todos la denominan
con este apelativo, que es el mismo con el que en
todas las zonas rurales se menciona a la Virgen María,
en su advocación “del Rosario”.
- Por
otro lado, la gente de nuestra campaña antepone a
todas las advocaciones de la madre de Cristo el apelativo
de “Madrecita”, como una forma cariñosa de referirse
a ella; así tenemos a la “Madrecita” del Valle, la
“Madrecita” de Sumampa.
La
pregunta que surge espontáneamente es qué lógica opera
en la mente de estas personas para que, a riesgo de
exponerse a la desaprobación eclesiástica a través de
este juego de palabras, den el lugar de la Madre de
Dios a esta mujer que podría ser descripta como una
“curandera” de las muchas que habitaban y habitan la
campaña latinoamericana. “Ella curaba en los Altos del
Rosario y mi abuela en El Divisadero afirma una maestra
lapaceña.
Esta
estrategia de sustitución es muy similar a la que, durante
los siglos de dominación hispánica, utilizaron los aborígenes
americanos para burlar las múltiples campañas de extinción
de herejías.
- Que
desde pequeña tenía dotes de vidente y sanadora, virtudes
que conserva después de muerta: al respecto creemos
que en el imaginario de la gente, la “Madrecita del
Rosario” es ese principio femenino ligado a la tierra,
ese principio que en los pueblos en que la tradición
indígena se conserva más fuerte se la sigue denominando
“Pachamama”.
Ella
ha tenido en vida todos los secretos de la naturaleza,
conocía las propiedades de las yerbas del campo,
podía “ver” donde se encontraban animales u objetos
perdidos y podía curarlos de palabra, “adivinaba”
acontecimientos futuros, incluso “ella predijo su
propia muerte”, aseguran con toda seriedad nuestros
informantes..
Sus
recetas de “jarabes”, “friegas olorosas” y “teses”
han llegado por tradición oral hasta nuestros días,
y todos nuestros entrevistados les asignan un alto
valor medicinal. La capilla que ella consagra a
la Virgen del Rosario, convertida hoy en su propio
santuario, guarda varios cuadernos en los que sus
devotos dan testimonios de los milagros de sanación
operados por su intercesión. La emoción que traslucen
los rostros de sus numerosos “romeros”, denota un
hondo convencimiento de que los cirios que se prenden
en su honor llevan, mágicamente, en su luz, el pedido
que la “Madrecita” escucha y, generalmente complace.
- Que
era “ciega” y velaba su rostro: esta ceguera física
de María del Rosario Quiroga, la hermana con gran
cantidad de figuras shamánicas que encontramos en
diferentes pueblo que estaban “marcados” por los dioses
con algún defecto físico.
El
velo del rostro da cuenta de su autoconciencia de
pertenecer a una calidad especial de personas a
las que los seres comunes no tienen derecho a acercarse
demasiado solamente le conocieron el rostro las
personas a quienes ella quería mucho..
- Que
vivió y murió en olor de santidad, virgen y rodeada
de “criados/as”: esta tradición nos pone frente a
una imagen emergente construída por el imaginario
colectivo, y es decir que esta niña, por las dotes
“sobrenaturales” que la adornaban pertenecía al escasísimo
número de los elegidos de Dios y que, por tanto, debía
ser tratada de forma especial.
- Que
erigió, con su propio peculio, un templo en honor
a su santa patrona la Virgen del Rosario: es el templo
que, después de casi un siglo, se perfila en medio
de la agreste vegetación de la vertiente oriental
del sistema montañoso de El Alto-Ancasti, en el Distrito
de Los Mogotes, Departamento Ancasti.
La
capilla mide11 metros de largo por cinco de ancho,
tiene coro y sacristía, un campanario separado del
cuerpo del edificio y dos altares. Sus paredes de
piedra laja gris, que abunda en la zona, nos hablan
de una albañilería de muy buena factura.
La
imagen de la Virgen del Rosario que preside el altar
mayor es de procedencia española, y los lugareños
guardan la memoria de la existencia de una enorme
campana y ornamentos de gran valor.
Esto
nos está diciendo que la fortuna de María del Rosario
era considerable, y confirma la inferencia de que
ella contribuyó en gran medida a forjar su imagen
de elegida . Esto se hace más evidente aún, si como
cuenta la gente, pidió ser enterrada en el mismo
templo, que consentía en ser llamada “Madrecita
” en vida, y que eligió el mismo solar en que se
levantaba su propia casa para construir el templo.
- Que
su cuerpo incorrupto se encuentra ubicado en un altar
lateral del templo: se cuenta que dos obispos, Mons.
Hanlon y Mons.Torres Farías, ordenaron exhumar el
cuerpo, y tanto en la primera como en la segunda exhumación,
éste se presentó absolutamente incorrupto. Como consecuencia
de ello, la primera vez se había colocado nuevamente
el cadáver en el lugar que hasta entonces ocupaba,
es decir en el presbiterio y la segunda vez se dispuso
colocarlo en la urna en que hoy se encuentra, dándole
así en los hechos el tratamiento de reliquias sagradas.
- Si
algo le faltaba a María del Rosario para completar
su imagen de santa popular era este último gesto:
sus fieles, frente a la urna rezan, piden y agradecen.
Aseguran con total certeza “ver” el contorno de su
silueta a través del velo que la cubre, y, aunque
a los ojos profanos ese contorno se muestre esquivo,
después de haber participado en cuatro peregrinaciones
a Los Altos del Rosario, tenemos que concluir con
“El Principito” que “lo esencial es invisible a los
ojos, y que sólo se ve bien con el corazón”
Los
puntos en que difieren las versiones orales:
- Unos
afirman que nació ciega, otros, que quedó ciega a
los cinco o seis años, y entre estos últimos, algunos
sostienen que la ceguera se produjo al lavarse los
ojos en una vertiente, y otros que el agua que la
cegó estaba en una “ollita de indios”.
La
primera versión presenta a la ceguera como un hecho
natural, en cambio la segunda la da como un acontecimiento
mágico a partir del cual ella comienza a “profetizar”
y a “curar”.
- Unos
afirman que era “hija legítima del matrimonio integrado
por Ana María Cerdán y Francisco Quiroga”, otros que
ese matrimonio la había adoptado, otros dicen que
su verdadero apellido es Brizuela.
Otra
vez las dos versiones contraponen una percepción
“culta” y una “popular”. Los sostenedores de la
primera son quienes tratan de presentar a la “Madrecita”
perteneciente socialmente al sector respetuoso de
los cánones establecidos. El origen “ilegítimo”
que le asignan las otras dos versiones la colocan
en el amplio sector de los “hijos del pecado”, como
eran considerados los hijos extra-matrimoniales
hasta no hace mucho por la jerarquía eclesiástica.
- Para
unos su muerte se produjo “el seis de diciembre de
1906”, mientras que otros no precisan el año, afirman
sólo que se produjo un “viernes santo”.
La
segunda fecha posee mayor contenido simbólico y
es la que rememoran las peregrinaciones actuales
que, para esa fecha se realizan al santuario de
“Agua de los Mistoles” o “Altos del Rosario”.
LA
FUENTE ESCRITA
“En
el año del Señor de mil ochocientos cuarenta y cuatro,
a cuatro de Agosto: En la Capilla del Chorro, anexo
a la Doctrina de Ancasti yo el Cura Vicario interino
de ella: supliendo las sagradas ceremonias del bautismo,
puse oleo y crisma a María del Rosario, de once meses,
nacida en las cercanías de este lugar, hija natural
de Lucía Quiroga bautizada por secular suficiente, fue
madrina Fernanda Ferreira y para que conste lo firmo”
(firma del Pbro. Victoriano Tolosa). La fuente escrita
nos permitiría confirmar la historicidad de la “Madrecita”
y rectificar a la tradición oral que la hace hija legítima
de Francisco Quiroga y Ana María Cerdán, aseverando
que nació entre los meses de agosto y septiembre de
1843. Pero decimos “permitiría” porque a la luz de la
documentación exhumada se nos plantean varios problemas:
- *En
el Libro de Protocolos del Departamento Ancasti leemos
“En el lugar del Alto del Rosario, Distrito de Mogotes,
Departamento de Ancasti (...), a catorce días de Marzo
de mil ochocientos noventa y siete...” una persona
llamada “Doña María del Rosario Quiroga...”, que se
encontraba “enferma” manifiesta “el deseo de otorgar
testamento”. De esta rica fuente averigüamos que la
testadora quería que “el entierro de sus despojos
mortales y la celebración de honras fúnebres se hagan
lo mejor posible; consistiendo en misa de cuerpo presente,
siempre que sea posible, y entierro mayor cantado”;
que era nacida y criada en Ancasti, de setenta y seis
años, hija legítima de los ya fallecidos cónyuges
Don Juan Francisco Quiroga y Doña Ana María Cerdán;
que es soltera y que declara no tiene sucesión, calculando
sus bienes en ochocientos pesos moneda nacional. Son
favorecidos por este testamento Don Santos Pedraza,
sobrino carnal suyo, al que le lega, entre otras cosas,
“un derecho de campo en la Estancia de la Agua de
los Mistoles y otro en la Estancia de La Dorada, en
la parte llana...”; Lúcas Cerdán, sobrino suyo, a
quién le otorga “ocho cuadras de terreno en la Estancia
de La Dorada en el llano, con acción y derecho al
campo y al agua, con las servidumbres necesarias..”
; Don Victorio Tula, a quién, “en recompensa de servicios
que de él tiene recibidos, [le lega] dos leguas de
campo en la Estancia de La Dorada, una en la sierra
y otra en el llano...”, entre otros beneficiados por
sus mandas. También declara que antes de este testamento
había realizado otro, (testamento que no hallamos
todavía), que caducó por haber fallecido el heredero
allí nombrado. Finalmente destacamos que por no saber
firmar lo hizo por ella Don Manuel Santillán.
Gracias
al juicio sucesorio, fechado el 18 de mayo de 1907,
que sigue el doctor Osvaldo Gómez en representación
de don Victorio Tula Cejas, albacea testamentario y
legatario de María del Rosario Quiroga, sabemos cuando
fallece la testadora, porque ahí se transcribe la partida
de defunción en la que leemos: “El día siete del mes
de Diciembre de mil novecientos seis, ante mí Honorato
Ortega Juez de Paz del Distrito de Mogotes, Ramón Cerdán,
argentino, casado de veintiséis años, criador, domiciliado
en la Agüadita declaró: que el día de la fecha, á horas
ocho de la noche en el Alto del Rosario había fallecido
María del Rosario Quiroga, argentina, soltera, de ochenta
años, domiciliada en el expresado lugar, que era hija
legítima de Francisco Quiroga y Ana María Cerdán...”
Y
es la misma fuente la que nos indica que, a pesar de
que la testadora había tasado sus bienes en ochocientos
pesos aproximadamente, observamos que con motivo de
llevarse adelante el citado juicio sucesorio, entre
el 23 y el 24 de julio de 1907, el primer albacea testamentario
Don Victorio Tula Cejas y el perito Don Alejandro Aguilar
determinan que el caudal inventariado arroja la suma
de siete mil quinientos cincuenta pesos con setenta
centavos moneda naciona. Sin embargo, a pesar de esta
importante fortuna de la que ella era propietaria, notamos
que vivía austeramente, cosa que deducimos del inventario
de sus bienes muebles, en donde figuran: “Tres silla
viejas asiento de suela a treinta centavos una (...)
una silla chica, usada de junco en un peso (...) una
mesa grande, sin cajón y ordinaria, en dos pesos (...)
dos colchones deteriorados á un peso y medio uno, son
tres...”. Los semovientes que poseía eran escasos y
no de la mejor clase, como “Una mula muy vieja y de
mala clase en dieciocho pesos (...) dos machos mula
vieja y de mala clase á doce pesos uno, son veinticuatro
pesos...”.
A
pesar de lo detallado hasta ahora, poseía una interesante
cantidad dinero en efectivo, el cuál ascendía a la suma
de “Cuatrocientos cuarenta pesos con veinticinco centavos
moneda nacional en billetes de Banco, moneda níquel
y cobre...”. Pero esto no era lo más sustancioso de
su herencia. La diferencia la daban los bienes raíces,
ya que tenía “La posesión en el Alto del Rosario que
se compone de dos piezas muralla de piedra, (...), y
un pequeño cerco que rodea la casa con algunas plantas
de castilla, edificada por la autora de la sucesión
en ciento ochenta pesos (...). Un campo en la estancia
“La Dorada” ubicada en los Departamentos de Ancasti
y La Paz, el cual consta de sesenta y un kilómetros,
seis hectáreas nueve mil ciento sesenta y siete metros
cuadrados, en tres mil seiscientos pesos (...). Un campo
en la estancia “La Dorada” ubicado en los Departamentos
de Ancasti y La Paz, el cual consta de cincuenta kilómetros
cuadrados, legado a Don Victorio Tula, en tres mil pesos...”.
Cabe destacar que para efectuar este inventario se necesitaron
dos días, ya que el primer día de trabajo decidieron
que “Siendo hora incompetente, se suspendieron las operaciones
para continuarlas al día siguiente hábil, habiendo ascendido
el valor de los bienes inventariados á la cantidad de
seiscientos sesenta pesos con setenta centavos moneda
nacional...”; y que el en la segunda y última jornada
de labor, se arribó al monto total de 6880 pesos, lo
que totalizaba los 7550,70 pesos mencionados anteriormente.
Sumamente
interesante es la copia del acta de exhumación de los
restos de María del Rosario Quiroga. El acta lleva fecha
15 de mayo de 1934, y la exhumación se efectuó en El
Alto del Rosario o Agua de los Mistoles, en el distrito
de Los Mogotes. La misma copia nos informa que fue el
Vicario Ecónomo de La Paz y Ancasti, el pbro. Oscar
H. Beppre, quién solicitó el permiso al Vicario Capitular
Monseñor Luis A. Costoya, recibiendo de este último
la debida autorización, en la que le adjunta también
algunas “sugerencias”. El Vicario Capitular aclara que
accede al pedido al solo efecto de constatar su estado
ante testigos y le indica que se abstenga de “todo lo
que pudiera tener cariz de culto público a la difunta;
prohibiendo que se saque pedazos de ropa o partículas
de cuerpo como reliquia”. Como la exhumación del cadáver
se había realizado para constatar su estado, el Vicario
Ecónomo deja bien en claro que “...examinado en debida
forma se ha constatado que se halla íntegro y disecado,
probablemente por la acción de la mucha cal que lo cubría,
sin notarse nada extraordinario...”.
Nuestras
dudas se suceden en torno a tan especial figura. La
partida de bautismo con la que iniciamos nuestro recorrido
por las fuentes escritas, basándonos en las afirmaciones
de la Fuente Oral, nos habla de una mujer, María del
Rosario Quiroga, nacida aproximadamente entre agosto
y septiembre de 1843, que al 14 de marzo de 1897 tendría
53 años, no 76 como lo afirma nuestra testadora, coincidentemente
llamada también María del Rosario Quiroga. Y nuestra
testadora no podría tener 80 años al momento de su muerte,
acaecida el 7 de diciembre de 1906, como lo afirma el
testigo del deceso, sino 86, pero este lo consideramos
un dato mínimo, ya que al ser 80 una cifra redonda,
la podemos tomar como una forma de decir que murió a
una edad muy avanzada, es decir de manera simbólica,o
bien, que esa diferencia de seis años sería propio de
la falta de interés por precisar la edad propia y ajena.
Y
como de nuestra testadora hablamos, diremos que en el
testamento a que referimos hay una manda especial: allí
lega a su sobrino Lucas Cerdán “ocho cuadras de terreno
en la Estancia de La Dorada, en el llano, con acción
y derecho al campo y al agua, con las servidumbres necesarias;
una tambera de dos á tres años y ocho cabras...”, pero
agregaba la condición de que si ella moría y el legatario
era todavía menor de edad, no se hiciera cargo del legado
la madre. Destacamos esto porque también es curioso
que haya designado como primer albacea a Victorio Tula
Cejas, a quién, hasta ahora no pudimos hallarle un parentesco
con María Quiroga, y no a alguno de sus parientes. Y
como si esto no bastara para acrecentar nuestra curiosidad,
el día 17 de febrero de 1882, le otorga poder especial
a Victorio Tula Cejas para que la represente en todos
los asuntos “sean de la naturaleza que ellos fuesen...”
Podríamos pensar que lo hace porque Tula Cejas vivía
en la cabecera departamental de Ancasti o en San Fernando,
pero es vecino de la Cañada del Sauce, una localidad
que no era un centro administrativo ciertamente.
Destaca
igualmente el pedido que hace el referido Tula Cejas
a Monseñor D’Amico, Vicario Foráneo, en el cuál le solicita,
el 22 de noviembre de 1899, licencia para que después
del fallecimiento de María del Rosario, su cadáver sea
sepultado al frente de la iglesia. Fundamenta su pedido
en que “a más de su conocida virtud, ella ha donado
y hecho construir casi a sus expensas el templo y el
cementerio del referido lugar Altos del Rosario...”
La respuesta es por demás satisfactoria: se le otorga
lo que solicita, añadiéndole la aprobación de que sea
sepultada en el mismo templo “algún tanto distante del
altar...”. Esta respuesta es del 1 de diciembre de 1899.
Este pedido obedece a la conciencia que ella tenía de
pertenecer a una clase de “elegidos”.
En
la documentación manejada se hace escasa referencia
a la iglesia de Los Altos del Rosario. Es Recién en
1946 cuando que se hace una referencia detallada de
la misma, realizada por el hijo de Tula Cejas, el señor
Tula Bazán, en la que dice que la iglesia consta “de
once metros y veinte centímetros de largo, por cinco
metros y veinte centímetros de ancho con su respectiva
sacristía, etc (...) un terreno para plazoleta que mide
treinta y dos metros de frente por veinticinco de fondo
en donde están comprendidos un campanario con dos campanas
(...) cinco cuadras de terreno ubicados en la Estancia
Casa de la Cumbre y cuatrocientos metros cuadrados para
Cementerio...”.
En
un documento de 1954 tenemos la explicación de por qué
las fuentes orales nos habían informado que Los Altos
del Rosario, pertenece a La Paz, en efecto, el 21 de
marzo un grupo de fieles realiza un pedido formal, a
la jerarquía eclesiástica, de pasar a pertenecer a la
parroquia de Recreo, pedido que las autoridades eclesiales
deniegan. Sin embargo, los Cultos actuales en el Santuario
de Los Altos de Rosario, son presididos por los párrocos
de La Paz.
Los
planos catastrales de Ancasti que hemos consultado nos
confirman la pertenencia de los Altos del Rosario a
dicho departamento, mas exactamente al distrito de Los
Mogotes.
Cotejo
de Fuentes
Las
fuentes escritas testimonian la historicidad de “La
Madrecita” y su pertenencia, al Departamento Ancasti.
Pero, a pesar de este logro nos quedan dudas que nos
incentivan a continuar desentrañando lo real acontecido
de lo que ha construído el imaginario popular.
Dos
personas diferentes coincidieron en Ancasti en la segunda
mitad del siglo pasado, con el mismo nombre y 20 años
de diferencia?.
Es
la misma María del Rosario Quiroga la de la partida
de bautismo y la del testamento?.
Si
en el curso de la investigación llegamos a responder
afirmativamente este último interrogante, tenemos que
dilucidar las motivaciones que llevaron a tanta gente
a ocultar, o por lo menos, a disfrazar la verdad.
El
aspecto material de su vida:
El
Testamento que María Del Rosario Quiroga otorga, permite
confirmar los dichos de quienes sostienen que era una
mujer de considerable fortuna, las posesiones de tierras
que lega son bastante importantes. Esta aseveración
es confirmada plenamente por el Juicio Sucesorio.
También
el Testamento y el Jucio Sucerio, confirman a l Fuente
Oral cuando afirma que María del Rosario era soltera,
que tenía criados, sobrinos y que, el lugar en que habitaba
ya había dejado de llamarse Agua de los Mistoles para
pasar a denominarse Altos del Rosario.
Su
Filiación
En
el Testamento la propia María del Rosario asegura ser
hija legítima y profesar la fe católica , Si atendemos
a la edad que declara tener al momento de testar, advertimos
que desmiente los dichos de los informantes que la ubican
naciendo alrededor de 1840, en consecuencia, el Acta
de Bautismo que nosotros encontramos perteneciente a
María del Rosario Quiroga, pertenecería a una homónima,
y, por tanto tendría veracidad la tradición que la presenta
como hija legítima del matrimonio Quiroga Cerdán. Pero,
puede ocurrir también que, a sabiendas o, por ignorancia
La Madrecita, disfrace la realidad, en tal caso, nuestra
Partida , coincidente con la Fuente Oral, sería el documento
identitario de María del Rosario Quiroga, la Santa Laica
de Los Altos del Rosario.
En
cuanto a la tradición que alude a las exhumaciones que
confirmarían su santidad a partir de que sus restos
mortales se encontraron incorruptos, está refrendada
por el Acta de Exhumación firmada por el presbítero
Beppre y varios vecinos del lugar, aunque en ella el
Cura Vicario opine que los restos están incorruptos
por la acción de la cal. También es dable destacar que
esta acta alude a que María del Rosario fue una mujer
cuyas virtudes cristianas la convierten en ¨ en un ejemplo
edificante para los fieles¨, lo cual estaría confirmando
las aseveraciones de la Fuente Oral en ese sentido.
El
Inventario de sus Bienes confirma plenamente la suma
austeridad en que vivía María del Rosario, que, si bien
da cuenta de que poseía unas propiedades importantes
y bastante dinero, el mobiliario era más que austero,
al igual que sus vestidos. Vemos también que la riqueza
se concentraba en los objetos de culto. Es decir que,
las retribuciones a sus dones de sanación y adivinación
fueron dedicados a ofrendas religiosas..
Algunas
consideraciones finales
En
este estado de nuestra investigación no podemos dar
una respuesta cierta a ninguna de los interrogantes;
solo nos resta rescatar de su escondite -en el supuesto
caso de que alguna documentación se nos negó hasta ahora-
otras fuentes escritas que nos permitan tomar postura
por una o por otra hipótesis, que en ese caso dejarían
de serlo, o por una tercera posibilidad que por ahora
no vislumbramos.
Necesariamente
debemos continuar la búsqueda en los archivos y repreguntar
a las fuentes orales, aunque creemos que los fenómenos
de la religiosidad se explican por sí mismos, es decir
que pueden ser creaciones absolutamente imaginarias
y no por ello dejar de conformar la realidad histórica.
Sin embargo estamos convencidos que el contraste que
efectuamos con la documentación permitió ubicar este
caso específico en el exacto cruce entre la doctrina
oficial de la Iglesia Católica y las manifestaciones
mágico- míticas de los cultos pre-hispánicos que, por
otro lado son característicos de toda Latinoamérica.
Las
percepciones imaginarias acerca de la “Madrecita”, compartidas
por personas con marcadas diferencias culturales, nos
llevan a inferir que el espíritu religioso que impregnó
las culturas que se desarrollaron en la tierra catamarqueña,
continua hoy, en el umbral del tercer milenio, manteniendo
toda su fuerza.
Y
porque no solamente los iletrados sostienen esta devoción,
los archivos nos han proporcionado y, probablemente,
nos seguirán proporcionando material para que nuestra
tarea pueda llegar a describir, explicar e interpretar
con mayores certezas este caso.
Lo
cierto es que, ajenos a todas estas dudas, los fieles
de la Madrecita del Rosario, continúan sus peregrinaciones
anuales. Ellos son, en sí mismos la principal afirmación
de que María del Rosario Quiroga, existe, en todo el
sentido del término.
A
ellos no les interesa la María del Rosario Quiroga que
vivió en un lugar y un tiempo exacto, sino la imagen
que ellos mismos construyeron. La mujer que fue un dechado
de virtudes y, como dice el Presbítero Beppre “a diferencia
de La Telecita” puede constituirse en un modelo edificante
para los fieles. La protectora que mágicamente puede
resolver sus problemas hoy, como lo hacía con sus padres
y abuelos ayer.
Y
para quienes nos interesamos en los estudios de campesinado,
la comprensión de este pensamiento mágico es lo que
nos puede explicar su comportamiento y develar las motivaciones
profundas que lo movilizan.
Lo
interesante del caso será continuar indagando para explicarnos
por qué razones la Iglesia, generalmente remisa a este
tipo de cultos, al enviar anualmente sus sacerdotes
a Los Altos del Rosario, aunque con ello esté aceptando
la devoción, pero tratando de mantener una cierta distancia
de ella al mismo tiempo.
Pensamos
que si bien la fuente oral no puede ni debe suplantar
a la fuente escrita, la enriquece, y para los estudios
rurales es imprescindible.
Sabemos
que, por más que nos empeñemos, alguna parte de verdad
seguirá siéndonos esquiva.
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