| Aspectos del predio ferial fiesta del poncho 2007 |
Fotos: Alberto Lindor Ocampo |
Una
mirada a las civilizaciones humanas, nos muestra que
en los orígenes, todas ellas viven el trabajo y la fiesta
como dos dimensiones de una misma realidad: su vida
cotidiana.
La
Fiesta es la culminación del trabajo, hacia ella confluyen
los esfuerzos de los pueblos cazadores-recolectores;
agro-alfareros; pastores.
La
civilización “occidental”, con su desarrollo tecnológico,
su creciente división del trabajo, su lógica de mercado,
ha escindido totalmente el trabajo de la fiesta, a tal
punto que hay pequeñas minorías que viven una fiesta
perpetua, mientras enormes mayorías están completamente
excluidas de ella.
En
occidente, hoy no se trabaja para compartir el producto
del mismo con todos los integrantes de la comunidad
en la fiesta.
Sin
embargo, en nuestra provincia, como en toda América,
en los ámbitos rurales la lógica del don que se expresa
en su plenitud durante la fiesta, ha resistido.
Ha
resistido la “extirpación de herejías” de la época colonial.
Ha
resistido las campañas policiales de persecución a “vagos
y mal entretenidos” de la época de la organización nacional.
Ha
resistido al “normalismo” que, al tiempo que alfebetizaba
a las “masas bárbaras”, (al decir de Sarmiento), enseñaba
a los niños a despreciar y avergonzarse de la cultura
de sus padres.
La
minga, trabajo comunitario que culmina en fiesta hasta
los años 50 del siglo XX fue lugar común en todo el
interior de nuestra provincia y hoy, en los barrios
periféricos, donde se han establecido los migrantes
del campo, la “losiada” sigue guardando esa añeja tradición
andina de reciprocidad, de trabajo compartido que termina
en fiesta.
Así
la fiesta popular con su rico contenido artístico, estético
y lúdico llega al siglo XX y, por mediación de folclorólogos
ilustres, como Juan Alfonso Carrizo, Carlos Vega, Augusto
Raúl Cortazar, Eusebio Colombres, empieza a penetrar
en las ciudades, esto es, en el ámbito de la civilización.
En
los años setenta surgen grandes convocatorias, que ponen
en escena la cultura popular, como por ejemplo el Festival
Nacional de Folklore de Cosquín, la Fiesta Nacional
del Poncho del Poncho, de Catamarca y otros muchos.
Es
interesante prestar aquí atención a la diferente denominación
de estos eventos:
- Festival,
para Cosquín.
- Fiesta,
para El Poncho
Notamos
claramente dos ideologías diferentes sustentando estas
dos propuestas. Cosquín se ofrece como un escenario
para los artistas de proyección folclórica.
Catamarca,
permite que aflore el folclore que atesora:“estos
son los trabajos y los días del pueblo catamarqueño”,
dice parafraseando a Hesíodo en su discurso inaugural
el profesor Armando Raúl Bazán, a la sazón Subsecretario
de Economía de la Provincia quien tuvo a su cargo la
apertura de del evento.
Pero
ese modelo de Fiesta, en el que cada uno de los pueblos
que conforman Catamarca tenía un lugar para mostrar
su producción agraria, sus artesanías y su arte, no
pudo sostenerse, y así, a pesar de mantener su nombre
de “Fiesta”, El Poncho, a poco andar, devino en festival,
es decir en Espectáculo, donde hay una clara separación
entre los espectadores y los actores.
Ese
mismo camino siguieron todos las convocatorias que fueron
naciendo: Los Festivales de El Fuerte; La Reina de Yocavil;
Del Cabrito; La Mandarina ; la propia Fiesta del Aguardiente
etc.
Sin
embargo la riqueza del patrimonio cultural catamarqueño
aflora en sus cantores y bailarines, en sus artesanos
del tejido, la alfarería la madera, la piedra y el cuero....
haciendo de todas estas propuestas encuentros dignos
de ser incluidos en cualquier agenda turística
Solamente
la Fiesta de Niquixao en el Rodeo, Ambato, mantiene
el espíritu participativo de la fiesta tradicional.
Ello, probablemente se debe a que en su comisión organizadora
están representadas todas las organizaciones de la sociedad
civil de la Villa y, la Facultad de Humanidades de la
U.NCa compromete año tras año un equipo de trabajo que
sostiene con claridad los objetivos de rescate cultural
de la convocatoria, o, tal vez, a que se realiza los
25 de mayo, fecha patria por excelencia.

Fiesta de Niquixao - El Rodeo (Ambato)
Lo
cierto es que la Fiesta de Niquixao es una celebración
de la identidad de nuestro pueblo, un espacio de inclusión
social, un lugar de diálogo entre culturas, una oportunidad
en que cada quien da lo que tiene o lo que sabe, un
momento en que la amistad y el talento tienen un lugar
de privilegio, en que las leyes de mercado, por un día,
dejan su lugar a las más antiguas del don.
En
síntesis creemos que, el vocablo Fiesta y sus mas genuinas
connotaciones, designa a las festividades religiosas
y patrióticas. Ello posiblemente a causa de que en ellas
se mantiene el sentido ritual. A partir de ellas se
construyen y se perpetúan las identidades locales quebradas
por la conquista. |