|
Sábado
3 de Agosto de 2002, en Pueblo Perdido de la Quebrada
El
día está espléndido, el sol comienza a calentar
lentamente la fresca mañana invernal. Nos envuelve
el murmullo de las aguas del Río El Tala que corre
a pocos metros de distancia. A pesar de los fríos
de la estación todavía el verde cubre las lomas.
"Pachamama" se nos brinda en todo su grandiosidad.
|
|
Alrededor
de las 8:30 comienza a llegar una gran cantidad
de personas que se congregan en una explanada, al
pie de la loma en cuya cima se encuentra el Pueblo
Perdido. Comienzan los preparativos para el homenaje
a la Pachamama. El
fuego ya está encendido y en un recipiente se colocan
las brasas, ckoa (arbusto aromático de los
cerros) y hojas de coca para sahumar. |
| De
a una, todas las personas que van a conducir la
ceremonia van purificándose con el humo del sahumerio.
Luego se purifican los elementos a utilizar en el
rito y los bienes que se van a ofrendar. Allí podemos
ver hojas de coca, maíz, vino, cigarros, etc. |
 |
 |
Un
hombre que estuvo sahumándose durante un largo rato
será el portador del bastón de mando que representa
a las comunidades indígenas de Catamarca.
Si bien en las ceremonias no existe un celebrante
pues cada uno lo es en sí mismo, en esta
oportunidad una persona con más experiencia
hará las veces de guía. |
| Antes
de comenzar el ascenso y por invitación de quién
conducirá la ceremonia, cada uno de los asistentes
recoge una piedra del lugar para ser agregada a
la apacheta, como ofrenda personal en agradecimiento
a la |
|
Pachamama,
gesto que lleva implícito el deseo de crecimiento
del templo indígena.
Todos
se encolumnan detrás del bastón, y el sonido de
la caña o corneta guía a los caminantes
que, piedra en mano, comienzan a recorrer el sendero
de entrada a Pueblo Perdido.
|
 |
 |
La
senda es ancha y en subida, pero el esfuerzo no
se siente debido a la lenta marcha y varios descansos. |
 |
 |
Al
llegar a la cima de la loma, cada uno de nosotros
deposita su piedra en la apacheta que está en
la entrada.
A
continuación formamos un círculo alrededor del
montículo de piedra y comenzamos a escuchar la
música de las "quenas" y la "caja".
|
 |
 |
Mientras
tocan sus instrumentos los músicos van girando en
torno a la apacheta, el andino es alegre en sus
ceremonias por lo que, en general, los homenajes
a los dioses no se hacen con llanto y sí
con música y baile. |
 |
Seguimos
en el círculo mientras el celebrante gira
en torno de la apacheta purificándonos con el humo
del sahumerio. En
ese momento reina el silencio, la sensación de paz
es total. |
 |
|
Luego
toma en sus manos unas hojas de coca y elevándolas
en dirección al sol, dirige sus plegarias a Inti
que nos da su calor desde lo alto del despejado
cielo, y con mucho cuidado va poniendo las hojas
de coca entre las piedras de la apacheta. Varios
de los concurrentes proceden de igual manera,
pidiendo por el "multiplico".
Una
vez que todos han realizado su ofrenda y plegaria
reemprendemos
la marcha y encolumnados detrás del bastón vamos
internándonos en Pueblo Perdido.
|
 |
Al
llegar a un descampado, en el centro del conjunto
arqueológico, nos detenemos y formamos un amplio
círculo al rededor de un pozo cavado previamente
para realizar la "corpachada". El hoyo representa
la "boca" o la "panza" de la
Pachamama. |
| A
un costado del pozo se depositan los elementos que
se le van a ofrendar a la Pachamama y el celebrante
va purificando con el sahumerio todas las ofrendas.
Se pide permiso a todos los concurrentes, como una
forma de pedir permiso al universo para realizar
la ceremonia. |
 |
 |
En
el borde del pozo se divisan tres pequeños recipientes
de barro que fueron sacados del interior y eran
de ceremonias realizadas en años anteriores,
en ellos coloca el vino, el locro, las hojas de
coca y luego el celebrante, con mucho cuidado, deposita
estos recipientes en el fondo del pozo. |
| A
continuación va colocando en el interior
del pozo un poco de cada una de las ofrendas llevadas
hasta alli y luego comienza a challar el vino con
la tutuma y despues se toma un "traguito".
Cada uno de los asistentes lo imita en este rito
haciendo su propia ofrenda a la Pachamama. |
 |
El
chujcharutu
Terminada
la corpachada, se inicia una nueva ceremonia, el chujcharutu,
primer corte de cabello que se le hace a un niño
y en el que se le impone el nombre indígena.
La tradición nos cuenta que el Inca imponía
al niño un nombre que elegía de acuerdo
a sus aptitudes, por lo que se esperaba hasta que este
cumplía los cinco años y donde se le hacía
el primer corte de cabello.
En
esta ocasión el chujcharutu se le hará
a una niña y aquí el padrino principal,
en forma simbólica, hará las veces de
Inca. La cabeza de la niña estaba cubierta de
finas y largas trenzas representando cada una, una especie
de dote. Al cortarle una trenza se ofrece como guía
y consejero entregandole a la niña un obsequio
(dote). Cada uno de los asistentes que queria cortarle
una trencita debia proceder de igual manera y darle
una dote convirtiéndose también en padrino.
Como
una forma de averiguar la suerte, cada asistente enciende
un cigarrillo y lo coloca parado alrededor del hoyo.
Si el cigarrillo se consume dejando la ceniza bien derecha,
esto significa que quien lo encendió está
en equilibrio con la naturaleza; si la ceniza se tuerce
hacia afuera del pozo significa "buena suerte"
y si lo hace hacia adentro es "poca suerte".
También la suerte se ve cuando caen las hojas
de coca. Si la parte oscura queda para abajo es "buena
suerte" y si queda hacia arriba, "poca suerte".
Todo
es alegría, comienza a sonar el ritmo ancestral
de un huayno y todos danzan alrededor del hoyo guiados
por la wipala (bandera inca) que tiene los colores del
arco iris.La danza se prolonga por un buen rato y para
finalizar las ceremonias, entre todos se tapa el pozo.

Ya
ha pasado el mediodía, el sol está en
lo alto, una pequeña brisa permite que los asistentes
no sientan calor. Habiendo cumplido este año
con Pachamama nos vamos retirando del lugar, con las
vivencias de este encuentro con nuestras raices andinas.
|