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1.-
Introducción.
El
objetivo de este capítulo es analizar el contacto hispano-indígena
en lo que será, años más tarde, territorio catamarqueño.
Por dichos motivos es necesario introducir dos aclaraciones
previas. Por una lado, a diferencia de otros exámenes,
no intentaremos priorizar explicaciones desde el mero
plano legal-institucional. Para nosotros, los temas
que se priorizan en la historia tradicional como la
fundación de ciudades, las corrientes colonizadoras,
las aventuras de los heroicos guerreros hispánicos y
la presencia evangelizadora eclesiástica, explican muy
poco acerca del contacto
entre dos sociedades.
Tampoco
el sólo estudio de esas temáticas justifica la construcción
histórica en este rincón del Nuevo Mundo de una sociedad
colonial civilizada
en oposición a las formas de vida
salvaje de los bárbaros aborígenes. Los capítulos
precedentes han dado claras muestras de una larga dinámica
de transformaciones que fueron perfeccionando la organización
socioeconómica y ritual de los antiguos pobladores de
la actual provincia de Catamarca.
Por
otro lado, el marco temporal que tendremos en cuenta
no empezará y terminará en el siglo XVI, como lo podría
sugerir el título del capítulo, y en el cual describiríamos
los modos en que españoles y nativos resolvieron sus
encuentros cara a cara. Por el contrario, abarcaremos
desde el momento en que los hispanos entraron a tierras
catamarqueñas y tomaron contacto con los pobladores
originarios, hasta que estos últimos fueron convertidos
en indios.
Esa
categoría será fundamental para nosotros, pues no será
utilizada en los términos corrientes como sinónimo de
aborigen o de nativo, sino que reflejará su inserción
productiva (como mano de obra) en cualquier actividad
desarrollada por los españoles. De esta manera el concepto
de indio permitirá observar el punto en que cesó la
autonomía de los habitantes primigenios, pasando a ser
totalmente dependientes del funcionamiento del
sistema colonial. Es por ello que nuestra cronología
se inicia en 1536, con la entrada de las tropas de Diego
de Almagro, y culmina en el tiempo que corre entre 1643-1667,
cuando fueron derrotados en forma definitiva los últimos
aborígenes.
En
todo ese período se armaron y perfeccionaron las demandas
sociales y productivas de los conquistadores con las
que fueron sujetando a los conquistados. Al mismo tiempo
los indios empezaron a implementar estrategias para
poder cumplir esas demandas y asegurar también, sus
propias condiciones de vida; mientras, los que todavía
no lo eran, oponían feroz resistencia a la dominación.
Sin embargo, la segunda mitad del siglo XVII hará desaparecer
esas diferencias, y por supuesto, la etapa del contacto.
Los indios ya eran una realidad completa, aunque ni
aun así dejaron de elaborar respuestas, exitosas o no,
a la subordinación en que sus vidas estaban envueltas.
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